Son calcetines de andar por casa, para llevar directamente sobre el pie y no dentro del zapato. La selección se divide en dos tipos: el clásico, que llega a la pantorrilla, y la versión zapatilla, más gruesa, que sustituye a la zapatilla de casa. Mandan las rayas, seguidas de los lunares y de dos caras de animal, en rosa, lila, gris topo, beige, negro y blanco.

Calcetines de andar por casa y calcetines zapatilla disponibles

En un piso con suelo de baldosa, el frío entra por los pies antes que por ninguna otra parte. De ahí que estos calcetines se compren en octubre y no se quiten hasta abril, primero por la noche y luego a todas horas.

Dónde los vas a llevar de verdad

Antes de mirar el estampado, conviene pensar en el suelo de tu casa y en el momento del día. Los mismos pies no piden lo mismo cuando estás de pie en la cocina que cuando estás tumbada en el sofá, y ahí es donde se nota la diferencia entre los dos tipos.

Qué tipo encaja en cada situación
SituaciónLo que conviene
Baldosa o parquéModelo zapatilla con suela antideslizante
Sofá por la tardeCualquiera de los dos, según el grosor que prefieras
Cama, al acostarteCalcetín clásico, sin relieve bajo la planta
Debajo del pantalónCalcetín clásico, que abulta menos en el tobillo

Qué hace que un calcetín suave y cálido aguante varios inviernos

Las instrucciones de lavado son breves y todas las fichas coinciden: lavadora a 30 °C, nada de secadora, secado al aire y sin plancha. Ponerlos del revés antes del lavado protege la cara estampada. Con eso basta para que el tejido no pierda suavidad al cabo de unos meses.

Rayas, lunares y caras de animal

Las rayas son el grupo más numeroso, unas veces en tonos suaves y otras en combinaciones más marcadas de azul marino, rojo y blanco. Los lunares aparecen sobre fondo negro o blanco, a veces con la puntera en rojo. El perro y el zorro van en el empeine, que es donde se ven cuando subes los pies al sofá.

Clásico o versión zapatilla

El clásico sigue la forma del pie y llega a la pantorrilla, así que desaparece bajo el pijama o las mallas. La versión zapatilla está pensada para sustituir a la zapatilla de casa: borde más alto, tejido más tupido y, en algunos modelos, una suela antideslizante que se agradece en suelos de baldosa. Dentro del zapato no sirve ninguno de los dos: abultan demasiado.

Tallas según las fichas

Los modelos clásicos se indican en tallas de la 37 a la 41 y los de tipo zapatilla de la 36 a la 41, siempre con puño elástico en lugar de una talla exacta. Si calzas por debajo del 36 o por encima del 41, mira la ficha de cada par antes de decidir.

El resto del invierno

Una vez resuelto el tema de los pies, el frío se nota enseguida en la cabeza al salir a la calle. Nuestros gorros forrados para el invierno cubren esa parte.

En las manos el forro pesa más que el corte: sin él, el frío pasa en pocos minutos. Encontrarás las versiones más abrigadas entre los guantes de mujer para el invierno.

Y para el cuello, entre anudar y meter la cabeza, la elección depende de la prisa que tengas por la mañana: ambas opciones están en bufandas y cuellos tubulares.