Collares cortos y gargantillas montados con flores de tela y perlas sobre metal dorado o plateado. La gama va del blanco y el marfil al burdeos, pasando por el rosa empolvado y el negro. Cada pieza cierra con mosquetón y cadena de extensión, así que el largo se ajusta al probarlo y no antes. La selección sirve tanto a la novia como a la invitada y a la dama de honor.

En una boda española cada mujer llega con un papel distinto, y el collar cambia con él. Esa es la puerta de entrada de esta página.

Quién lo lleva y qué le conviene

El blanco pleno sigue siendo terreno de la novia, y el resto de la gama se reparte con bastante lógica entre las demás.

Papeles en la ceremonia y piezas que les corresponden
QuiénTono que le funcionaFormato recomendado
NoviaBlanco, marfil, crudoGargantilla discreta, flor pequeña
Dama de honorRosa empolvado, dorado suaveCollar corto, motivo repetido
MadrinaBeige, crudo, plateadoPieza de una sola flor
Invitada de díaBurdeos, rojo cerezaGargantilla con volumen
Invitada de nocheNegro, grisCollar corto sobre vestido liso

De qué está hecho un collar de novia

Aquí no hay cadenas sueltas ni colgantes aislados. Cada pieza es un montaje: pétalos y corolas en raso, organza o seda, apoyados sobre una estructura de metal dorado o plateado, con perlas repartidas por el conjunto. Algún modelo se sale del ramo, con plumas entre los pétalos, mariposas de tela burdeos sobre una gargantilla dorada o un motivo floral tejido en microperlas sobre hilo casi invisible. Los soportes cambian: cinta de raso, cordón, cable fino o cadena.

Medidas cortas y el cierre

Todas estas piezas se llevan altas. Las más cortas quedan en 27 a 32 centímetros y quedan por encima de un escote palabra de honor; las intermedias cubren de 32 a 41 centímetros; las más largas llegan a 45 y caen justo bajo la clavícula. Todas llevan una cadena de extensión de cinco centímetros, siete en un modelo, y una de ellas desciende con una cascada floral de veintiocho centímetros que pide un cuerpo liso debajo.

La prueba antes de la boda

Vale la pena probar el collar con el vestido puesto y delante de un espejo de cuerpo entero, no sobre la percha. Dos cosas se ven solo así: dónde queda el cierre cuando la espalda va descubierta, y si la flor choca con el bordado del escote. Conviene ponérselo después de la laca y del perfume, porque ambos apagan las perlas de imitación y pueden manchar el raso.

El resto del conjunto

El peinado suele decidirse primero, así que merece la pena mirar antes nuestras peinetas, pinzas y diademas. Un broche en la chaqueta o en el bolso de mano completa el conjunto sin competir con el cuello. Y para cinturones, pañuelos y guantes está la sección accesorios.