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Collares cortos y gargantillas montados con flores de tela y perlas sobre metal dorado o plateado. La gama va del blanco y el marfil al burdeos, pasando por el rosa empolvado y el negro. Cada pieza cierra con mosquetón y cadena de extensión, así que el largo se ajusta al probarlo y no antes. La selección sirve tanto a la novia como a la invitada y a la dama de honor.
Hay 17 productos.
En una boda española cada mujer llega con un papel distinto, y el collar cambia con él. Esa es la puerta de entrada de esta página.
El blanco pleno sigue siendo terreno de la novia, y el resto de la gama se reparte con bastante lógica entre las demás.
| Quién | Tono que le funciona | Formato recomendado |
|---|---|---|
| Novia | Blanco, marfil, crudo | Gargantilla discreta, flor pequeña |
| Dama de honor | Rosa empolvado, dorado suave | Collar corto, motivo repetido |
| Madrina | Beige, crudo, plateado | Pieza de una sola flor |
| Invitada de día | Burdeos, rojo cereza | Gargantilla con volumen |
| Invitada de noche | Negro, gris | Collar corto sobre vestido liso |
Aquí no hay cadenas sueltas ni colgantes aislados. Cada pieza es un montaje: pétalos y corolas en raso, organza o seda, apoyados sobre una estructura de metal dorado o plateado, con perlas repartidas por el conjunto. Algún modelo se sale del ramo, con plumas entre los pétalos, mariposas de tela burdeos sobre una gargantilla dorada o un motivo floral tejido en microperlas sobre hilo casi invisible. Los soportes cambian: cinta de raso, cordón, cable fino o cadena.
Todas estas piezas se llevan altas. Las más cortas quedan en 27 a 32 centímetros y quedan por encima de un escote palabra de honor; las intermedias cubren de 32 a 41 centímetros; las más largas llegan a 45 y caen justo bajo la clavícula. Todas llevan una cadena de extensión de cinco centímetros, siete en un modelo, y una de ellas desciende con una cascada floral de veintiocho centímetros que pide un cuerpo liso debajo.
Vale la pena probar el collar con el vestido puesto y delante de un espejo de cuerpo entero, no sobre la percha. Dos cosas se ven solo así: dónde queda el cierre cuando la espalda va descubierta, y si la flor choca con el bordado del escote. Conviene ponérselo después de la laca y del perfume, porque ambos apagan las perlas de imitación y pueden manchar el raso.
El peinado suele decidirse primero, así que merece la pena mirar antes nuestras peinetas, pinzas y diademas. Un broche en la chaqueta o en el bolso de mano completa el conjunto sin competir con el cuello. Y para cinturones, pañuelos y guantes está la sección accesorios.