El hilo plateado queda alto, pegado al cuello, y sobre él se reparten flores planas de tela translúcida marfil y rosa intercaladas con capullos de raso. Una piedra rosa remata el centro de cada flor; entre ellas, perlas en rosa empolvado y gris recorren el trazado entero.
Con su longitud ajustable de 30 cm (+5 cm) puedes ceñirla a la garganta o dejar que baje hasta las clavículas. Una pieza de ceremonia que no necesita una boda para salir del cajón.
El mismo modelo resuelve dos papeles distintos. A la novia le funciona porque los tonos marfil se apagan contra el vestido y solo se leen a corta distancia. A la invitada le sirve justo por lo contrario: sobre un vestido liso de color, la composición floral basta para romper la superficie. En los dos casos conviene dejar despejado el resto del cuello.
El hilo metálico no va recto: se abre en dos ramales que se cruzan y dejan huecos donde se aloja cada perla. Sobre esa retícula descansan las flores planas, recortadas en un tejido fino que deja pasar la luz, y los capullos enrollados en raso, cada uno con una hoja verde en la base. Algunas perlas están facetadas en lugar de nacaradas, y son las que devuelven un destello al moverte.
| Hilo | Hilo metálico fino en tono plata, cruzado en retícula |
|---|---|
| Flores planas | Tela translúcida marfil y rosa, piedra rosa engastada en el centro |
| Capullos | Cinta de raso enrollada en rosa, hoja verde en la base |
| Perlas | Perlas redondas en rosa empolvado y gris, algunas facetadas |
| Longitud | 30 cm (+5 cm) |
Del cierre cuelga una cadena de ajuste de 5 cm, y ahí está la diferencia entre llevarla como cinta ceñida o como collar corto. Ceñida deja despejada la línea de los hombros y va bien con un vestido palabra de honor. Con la cadena entera fuera, la pieza baja unos dedos por debajo de la garganta y deja de competir con un escote redondo. Si necesitas otro color para el cortejo, la gama de colores del apartado de ceremonia incluye blanco, burdeos y dorado.
Los hombros descubiertos son la combinación evidente; un cuello alto, en cambio, aplasta las flores contra el punto y les quita el relieve. Si quieres una segunda pieza, un broche pequeño en el bolero rinde más que unos pendientes largos, que compiten a la misma altura. Al volver a casa, las marcas de maquillaje salen con un pañuelo de tela seco, y guardada en plano la gargantilla conserva la forma mucho mejor que colgada.
Ficha técnica