Con la cadena de extensión el collar queda ajustable de 40 a 45 cm, así que puedes llevarlo pegado a la base del cuello o dejar que caiga un poco más.
Lo que se ve al extenderlo es un arco de hilo dorado con cuatro flores de tela rojo cereza, perlas redondas color frambuesa y gotas alargadas translúcidas repartidas entre las ramas; una de ellas cuelga bajo la flor más baja.
Puesto en plano, el conjunto dibuja un arco abierto. Tres flores siguen la línea de las clavículas y la cuarta baja un poco por debajo, de modo que la pieza nunca queda del todo simétrica. Cada corola tiene cinco pétalos y reúne en el centro varias perlas rojas facetadas.
El hilo no lleva un solo elemento repetido: hay perlas redondas en rojo y frambuesa, gotas alargadas que dejan pasar la luz y rosetas diminutas de canutillo, mucho más pequeñas que las flores. Esa mezcla es la que impide que el conjunto se lea como un dibujo plano cuando lo llevas puesto.
| Largo | Ajustable, de 40 a 45 cm |
|---|---|
| Cierre | Cadena de extensión de eslabones pequeños |
| Flores | Cuatro corolas de cinco pétalos en tela rojo cereza |
| Perlas | Perlas de fantasía rojas y color frambuesa, gotas translúcidas |
| Armazón | Hilo de metal dorado dividido en ramas finas |
En una boda de tarde el rojo fuerte no desentona, al contrario: destaca sin necesidad de añadir más joyas. Le sienta mejor un tejido liso, azul marino, negro o crudo, que un estampado, que acaba robándole el color. Y como el arco queda bastante alto, pide un escote redondo o barco antes que un cuello cerrado. Si quieres comparar, mira qué más hay reunido para ese día.
Guárdalo en plano y no enrollado: así las ramas conservan su separación, y una caja baja funciona mejor que una bolsita. Póntelo siempre al final, cuando el perfume y la laca ya estén secos, porque la tela retiene la humedad mucho más que el metal. De vez en cuando, un paño seco sobre las perlas basta, y los pétalos se recolocan con la yema de los dedos.
Ficha técnica