Gargantilla que se lleva alta y lo concentra todo delante: cinco hojas y un capullo cubiertos de microperlas burdeos oscurísimas, rodeados de perlas rosa salmón, cristales rojos facetados y florecillas violeta de apenas tres milímetros. Hacia la nuca la guirnalda se aclara y sigue en bayas sueltas sobre un hilo negro finísimo.
Mide 36 cm + 5 cm de extensión, así que se apoya en el hueco de la garganta o baja un punto según dónde la cierres. La montura es flexible y no se nota puesta.
Lo que sostiene las perlas es un hilo negro finísimo, no una cadena, y eso decide cómo se ve la pieza. Con luz de día y piel clara el hilo casi desaparece, de modo que el ramillete parece flotar; sobre un escote oscuro, en cambio, dibuja una línea limpia. En un collar montado sobre metal dorado o plateado la cadena forma parte del dibujo: aquí el vacío alrededor del motivo es lo que hace el efecto.
El montaje está desequilibrado a propósito. Cinco hojas y un capullo central, cubiertos de microperlas burdeos casi negras, ocupan el medio; alrededor, perlas rosa salmón y cristales rojos facetados se abren en tallos cortos hacia varios lados. Un racimo pequeño cae bajo el motivo, así que la parte delantera nunca se lee como una cinta plana. Pasado el ramillete la vuelta se vacía: alguna perla rosa, florecillas violeta y perlas grises mateadas muy separadas. Entre nuestros collares de flores para la ceremonia es uno de los más oscuros, porque la mayoría tira al marfil o al dorado.
| Longitud | 36 cm + 5 cm de extensión |
|---|---|
| Ajuste | cadena de extensión detrás, visible en la segunda foto |
| Motivo central | cinco hojas y un capullo en microperlas burdeos |
| Colores presentes | burdeos oscuro, rosa salmón perlado, rojo vivo facetado, violeta, gris mateado |
| Montura | hilo negro fino, sin cadena visible delante |
Esos 5 cm de extensión lo deciden todo. Cerrada en el punto más corto, la gargantilla deja el ramillete en el hueco de la garganta, entero a la vista sobre un bustier o un escote barco. Suéltala un punto y el ramillete baja, con lo que un escote en pico respira mejor. Si las gargantillas apretadas te incomodan, fíjate en un detalle: la montura es un hilo y no un aro rígido, así que acompaña el movimiento del cuello en lugar de resistirse.
Con un delantero tan poblado, lo sencillo gana: un pendiente de perla, un aro fino, una pulsera sin dibujo. Si prefieres que todo vaya a juego, en nuestros conjuntos de collar y pendientes lo tienes resuelto sin mezclar estilos que se pelean.
Ni el hilo ni las perlas llevan bien el agua ni nada pulverizado, de manera que el orden al arreglarte importa: primero perfume y laca, luego el collar. Un paño seco por encima del motivo devuelve el brillo. Guárdala en plano y no colgada: así el ramillete no tira de su propio hilo y la parte de atrás, la que apenas lleva perlas, no se enreda con el resto del joyero.
Ficha técnica