Es un collar que necesita sitio: sobre un escote cerrado se pierde y sobre un escote despejado se ve entero, con las flores repartidas de lado a lado y un ramo corto colgando en el centro.
Va montado sobre una cinta de satén marfil que pasa por la nuca. Beige, oro y blanco son tonos cálidos y neutros, fáciles de combinar tanto con marfil como con azul marino.
Palabra de honor, escote barco o cuadrado: cualquiera de los tres deja ver el dibujo completo. Con cuello camisero o con un pañuelo encima, en cambio, la parte de abajo desaparece y el collar pierde la mitad de su gracia. Sobre un vestido liso en marfil o beige destaca sobre todo el relieve de las flores; sobre azul marino o negro el contraste se vuelve rotundo.
Los vestidos de ceremonia suelen dejar el escote libre, y ahí es donde esta pieza rinde de verdad. Si buscas otras opciones para el mismo día, están reunidas en las gargantillas y collares para el día de la boda.
De unas ramas metálicas finas salen flores lacadas en beige y corolas blancas mates, perlas nacaradas de dos tamaños y hojas pequeñas de aspecto lechoso. En el corazón de cada flor hay una piedra transparente. Entre rama y rama queda aire de sobra, así que el collar se ve ligero pese a lo ancho que es.
Los tres tonos están tan cerca unos de otros que ninguno destaca sobre el resto. Lo que cambia es el acabado: mate en los pétalos, brillante en las perlas.
El collar mide 27 cm de cuello y suma una cadena de extensión de 5 cm con cierre dorado. Cerrado corto, la parte florida queda pegada al nacimiento del cuello. Si aprovechas toda la cadena, el ramo central baja unos centímetros sobre el escote.
| Tipo | Collar de flores tipo peto |
|---|---|
| Longitud | 27 cm |
| Cadena de extensión | 5 cm |
| Montaje | Cinta de satén marfil con cierre dorado |
| Colores | Beige, oro y blanco |
| Motivo | Flores, hojas y perlas nacaradas |
Antes de decidirte, mide el escote de la prenda con la que piensas llevarlo: si esta anchura no te encaja, compárala con gargantillas, cadenas cortas y modelos largos.
Guárdalo aparte del resto de la bisutería: las ramas se enganchan con facilidad en cadenas y pulseras, y deshacer un enredo sobre unas flores tan finas nunca acaba bien. Un paño suave por las perlas y los pétalos después de llevarlo mantiene el brillo, y tanto el perfume como la laca deben ir antes que el collar. La cinta marca los dobleces, así que mejor extendida en una funda que colgada de un gancho. Con esos tres gestos aguanta muchas temporadas.