La flor va montada sobre una cinta plana de color marfil, no sobre una cadena, y queda desplazada hacia un lado del cuello. A su alrededor se abren plumas finas, y bajo el centro cuelgan varias perlas alargadas.
El cierre es una cadena plateada que hace también de extensión, así que la pieza se ajusta de 32 a 39 cm según lo apretada que la quieras.
De los 39 cm totales, 7 corresponden a la cadena de ajuste; la cinta aporta los 32 centímetros restantes. Ceñida a la garganta funciona como gargantilla en sentido estricto; abierta del todo baja un poco y se parece más a un collar corto.
Los eslabones que sobran quedan a la vista en la nuca. Con el pelo suelto no se nota; con un recogido conviene saberlo antes de salir de casa, porque la cadena se ve tanto como la cinta.
| Tipo | Gargantilla sobre cinta |
|---|---|
| Ajuste | De 32 a 39 cm |
| Extensión | Cadena de 7 cm |
| Adorno | Flor de tela, plumas, perlas de efecto nacarado |
| Color | Blanco y plata |
Sobre un vestido de novia el blanco se suma al blanco sin competir, y en una invitada o una madrina el mismo tono funciona con un vestido claro. Si el vestido es liso y sin adornos en el escote, la pieza gana; si el escote ya lleva bordado, mejor dejarla para otro momento. En lo que se lleva el día de la boda hay más modelos con flores.
Los pendientes, mejor pequeños: el espacio entre la barbilla y la clavícula ya está ocupado. Comprar el collar y los pendientes de una vez evita tener que emparejarlos tú misma.
La flor reúne varias capas de pétalos blandos, unos brillantes y otros mates, con un racimo de perlas pequeñas y redondas en el centro. Las plumas se abren en abanico bastante más allá de la flor por los dos lados, y de ahí viene el ancho real de la pieza.
La cinta es plana y lleva un dibujo tejido que solo se enciende con la luz de lado. De frente pasa desapercibido, lo cual ayuda: el protagonismo se queda en la flor y en las plumas.
El peso, sobre todo: no recuperan bien la forma cuando otra joya se apoya encima. Deja la gargantilla extendida, con la flor hacia arriba, en lugar de enrollarla. Un chorro de aire frío vuelve a alinear las barbas enganchadas, y el perfume se aplica antes de ponérsela, nunca después.
Ficha técnica