Dos abanicos plegables, los dos montados sobre varillas de madera natural. En uno el dibujo está calado en la propia madera y la luz lo atraviesa. En el otro, una tela estampada se tensa sobre las varillas y forma una superficie llena, aquí de lunares blancos sobre negro. Uno pasa desapercibido, el otro se ve: ahí está toda la elección.

El abanico, un básico de verano

En cuanto aprieta el calor, el abanico vuelve al bolso: la terraza a mediodía, el metro a las ocho, una boda al aire libre, una iglesia que guarda el calor toda la tarde. Plegado ocupa muy poco, así que se lleva encima sin pensarlo. Para el resto del look de ceremonia, echa un vistazo a los complementos de ceremonia.

Elegir según el efecto que buscas

La diferencia entre los dos modelos no está en el tamaño, sino en cuánto quieres que se note.

Cómo elegir entre los dos abanicos
Lo que buscasModelo indicadoPor qué
DiscreciónMadera caladaEl dibujo está tallado en la propia madera y se queda en tono natural
ContrastePaís estampadoLos lunares sobre fondo negro forman una superficie llena que se ve de lejos
Uso diarioCualquiera de los dosPlegados caben en el bolso y pesan poco

Madera calada y país estampado

Las varillas de madera natural son comunes a los dos. Lo que cambia es el país, la parte que se despliega. En el modelo calado no hay tela: el dibujo atraviesa la propia madera, deja pasar la luz y pesa muy poco en la mano. En el estampado, la tela tensada sobre las varillas crea una superficie continua donde los lunares blancos saltan a la vista.

Cómo se abre y cómo se guarda

Sujeta la base del varillaje entre el pulgar y el índice y deja que trabaje la muñeca, en un solo movimiento; tirar del borde exterior es lo que termina aflojando las varillas. Guárdalo cerrado y en plano, en un sitio seco: la madera no lleva bien la humedad prolongada ni el sol directo, que apaga el tono. La tela estampada se limpia solo en seco. En verano combina bien con nuestros pañuelos estampados.