Sobre una rama fina en tono marfil dorado se suceden pétalos de rosa de tela blanca, perlas y pequeños racimos de cristales transparentes. La caída floral alcanza los 28 cm y dibuja una V bajo la clavícula.
Según el escote lo llevarás pegado al cuello o algo más suelto: el ajuste va de 40 a 45 cm.
A contraluz, la tela blanca traslúcida deja ver la nervadura de cada pétalo, la misma que dibuja una rosa recién abierta. No hay simetría: unos pétalos giran hacia fuera, otros caen, y la rama mantiene el desorden de un tallo real. El metal que la sostiene es delgado y de un marfil dorado mate.
Repartidos por toda la rama aparecen perlas y racimos de cristales, de tres o cuatro en cada tallito. Recogen la luz de las velas y del flash sin llegar a destellar. Ese punto de brillo es lo que evita que el conjunto quede apagado sobre un vestido igual de claro.
Al cierre se suma una cadena de extensión de 5 cm, además de los 40 cm que mide la gargantilla. Con el cierre en el primer eslabón, el collar queda alto y las flores se abren en la base del cuello; con la extensión suelta, la caída baja unos centímetros. Las flores ocupan 28 cm y acaban en un pétalo suelto.
| Tipo | Collar de fantasía con caída floral |
|---|---|
| Materiales | Tela, perlas, cristales, rama de metal |
| Colores | Blanco y marfil dorado |
| Largo | De 40 a 45 cm |
| Ajuste | Cadena de extensión de 5 cm |
| Caída floral | 28 cm |
Sobre un vestido blanco o marfil el contraste es mínimo y lo que se ve es el relieve de los pétalos. En los primeros planos aparecen las nervaduras; en los planos generales, la línea clara que recorre el escote. Frente a un vestido color champán, en cambio, las flores ganan contraste. El burdeos, el rosa empolvado y el negro se encuentran entre los collares con flores de tela.
Con el escote ya ocupado, basta con un pendiente diminuto o un aro sin adornos. Nada de piezas largas que compitan con las flores. Si dudas entre formas, compáralas en la sección de pendientes antes de cerrar el conjunto.
La tela coge marcas, así que guarda el collar plano y no enrollado, dejando sitio a las flores. Póntelo en último lugar, con el peinado hecho y el perfume ya seco, para que nada salpique el blanco. Si algún pétalo se aplasta durante el día, se abre otra vez con los dedos.
Ficha técnica