Dos broches de fruta, los dos con cierre de imán en lugar de alfiler. El motivo va en esmalte brillante sobre metal dorado y mide alrededor de seis centímetros. Como nada atraviesa la tela, puedes ponértelos sobre una blusa de seda o un punto fino, donde un alfiler dejaría marca.

Antes de elegir un broche de fruta, mira tres cosas: qué representa, cómo se sujeta y cómo está rematado el esmalte. Los dos modelos de esta página comparten cierre y material; lo que cambia es el dibujo y la distancia a la que se lee.

Por qué el imán y no el alfiler

Un broche de alfiler atraviesa el tejido y deja dos agujeritos. En una lana gruesa no se ven; en un punto fino, en una seda o en una viscosa se quedan ahí. Estos dos funcionan de otra manera: una contrapieza imantada por detrás sujeta la tela entre las dos partes, sin perforarla y sin tirar del hilo. Por eso acaban puestos en prendas donde nunca arriesgarías un alfiler. El resto de la gama con este cierre está en los broches que se sujetan sin perforar la tela.

Cerezas o manzana mordida

El broche de cerezas presenta dos frutos rojo escarlata unidos por los tallos, con hojas verdes de nervadura en relieve. Es un dibujo limpio, que se reconoce desde varios metros. La manzana juega otra carta: el mordisco estilizado deja ver un interior blanco crema con filo dorado, y una hoja esmaltada en verde con nervio dorado remata la silueta. De cerca es la más entretenida; de lejos, la más discreta.

Qué color lleva cada parte de la pieza
Rojo escarlataEl fruto en sí, cerezas o manzana
VerdeLas hojas esmaltadas, con nervadura marcada
DoradoContornos, tallos y nervios del metal de base
Blanco cremaEl interior que descubre el mordisco de la manzana

Dónde ponerlo para que se vea bien

La solapa izquierda de una chaqueta sigue siendo el sitio más seguro: ahí la tela va doblada y el imán tiene de dónde agarrarse. Sobre un jersey de cuello redondo queda mejor algo más arriba, más o menos un palmo por debajo de la clavícula. El motivo ya aporta color de sobra, así que al resto déjalo tranquilo: vaquero, marino, crudo o negro le dan al esmalte el fondo que necesita. Sobre un estampado, en cambio, el broche se pierde.

Cuidar el esmalte y el imán

El esmalte casi nunca pierde color: se raya. Guardar cada pieza aparte, o al menos lejos de otro metal, sirve más que cualquier producto de limpieza. Para el día a día basta un paño suave y seco que quite las huellas sin tocar el acabado. Antes de guardarlo, separa la contrapieza del imán, o acabará pegado a la primera cadena de la caja. Lo mismo vale para los demás motivos figurativos de la casa, entre ellos los broches con motivo de corazón.

Qué lugar ocupan los broches de fruta entre nuestros motivos

Los motivos figurativos se reparten a grandes rasgos entre animales, plantas y objetos. La fruta entra en las plantas, pero se comporta distinto: es la parte más saturada de color, rojos y verdes plenos, mientras que buena parte del resto tira a plata o a strass. En primavera y verano es la opción más fácil de llevar; en invierno, una decisión consciente. Para compararla con todo lo demás, el conjunto de broches de mujer ofrece la panorámica completa.