Nuestros coleteros se reparten en unas pocas familias fáciles de reconocer: la goma forrada de tela que se anuda como un pañuelo pequeño, el rizo, el punto, el satén y el encaje, además de los modelos con un adorno aplicado. Los estampados van del lunar al cuadro y de la flor al leopardo. Los colores y la composición del juego figuran en cada ficha.

Todos los coleteros de la selección, de los lisos a los más vistosos

Empieza por el color, no por el estampado

Un coletero se ve poco, pero se ve. Por eso el atajo que mejor funciona es elegir un color que ya lleves puesto en la ropa, y dejar el estampado para el final. Sobre pelo oscuro, el negro desaparece del todo; el mostaza, el burdeos y el rojo, en cambio, se leen a distancia y funcionan como un punto de color en un jersey crudo.

Los colores presentes en la selección de coleteros
Negro y blancoLa combinación más repetida, en lunares, cuadros y lazos
Azul marinoCon lunares o rayas blancas, de aire marinero
Mostaza y burdeosTonos cálidos que levantan un jersey crudo o gris
Topo y rosa viejoNeutros suaves, sobre todo en los modelos de rizo
Verde y azul pastelPunto y encaje, para los peinados más discretos
PlateadoAcabado brillante con efecto disco

Los coleteros lisos, el recurso de los días sin tiempo

Los modelos lisos se ganan el sitio precisamente porque no piden nada al resto del conjunto. Si solo vas a quedarte con unos pocos, quédate con estos: sirven para el trabajo, para el gimnasio y para recogerte el pelo mientras cocinas.

¿Cuánta sujeción necesitas de verdad?

La sujeción viene de la goma interior, no de la tela que la envuelve. Una goma bien forrada aguanta un moño toda la jornada, mientras que un modelo ancho y decorado luce más en una coleta suelta que retocas de vez en cuando. En el pelo fino los modelos muy voluminosos se escurren, así que conviene un aro de tamaño medio. En el pelo grueso pasa justo lo contrario: el rizo y el punto están hechos para él.

Cuando lo que hace falta es sujetar un mechón suelto y no toda la melena, las horquillas y pinzas planas hacen ese trabajo mucho mejor.

El pañuelo anudado y sus dos puntas

Los modelos de pañuelo salen de una tira suave que se anuda por encima de la goma y deja caer dos puntas. Apriétalas y tienes un lazo limpio; déjalas flojas y se mueven al andar. Quedan mejor en una coleta baja: arriba, las puntas acaban cayendo sobre la cara.

Adornos que se ven: lazo, cinta y peluche

Parte de la selección no vive del estampado, sino de una pieza añadida encima: un lazo rígido que mantiene la forma, una cinta que se mueve al caminar, o unas orejas de gato de peluche que son las que primero eligen los niños. Los modelos con adorno grande se llevan solos, sin pendientes recargados al lado.

Y si prefieres despejar la frente sin anudar nada, una diadema de tela o con flores resuelve lo mismo por delante.

Lavado y guardado

Lávalos a mano con agua templada y jabón suave, y sécalos en plano y lejos del sol directo para que el rojo y el mostaza no pierdan intensidad. Las piezas con peluche o apliques no se sumergen: basta con limpiar solo la parte de tela. Guárdalos planos y sin tensión, nunca colgados del pomo de una puerta, que es lo que antes afloja una goma.