Conejos de peluche para colgar del asa del bolso o del manojo de llaves, de 14 a 20 cm de alto. Unos llevan tutú de tul con estrellas y strass; otros van vestidos al estilo shabby, con encaje y flores de tela. Los tonos van de los pasteles empolvados, rosa, gris, topo, beige y crema, a un mostaza y un turquesa. Un gato blanco acompaña a los conejos.

Los colores, del rosa empolvado al mostaza

La paleta manda más que la forma, porque todos son conejos. Los tonos empolvados dominan la selección y se llevan bien con casi cualquier bolso: rosa, gris, topo, beige, crema. Luego están las dos excepciones, un mostaza cálido y un turquesa vivo, pensados para quien no quiere pasar desapercibido. Si dudas, mira primero el bolso que usas a diario y elige por contraste.

Las medidas de cada llavero conejo, de 14 a 20 cm

En las fotos la altura engaña, así que conviene mirarla antes de decidir. Los de 14 cm caben en una mano cerrada y no molestan en un manojo que usas todos los días. Los de 20 cm llevan falda de tul de verdad: lucen en un bolso grande y estorban en una bandolera pequeña.

Acabados, alturas y colores de la selección
AcabadoAlturaColores
Tutú de tul14 cmGris, blanco, beige con rosa
Pañuelo a rayas16 cmTurquesa
Peluche liso18 cmMostaza
Shabby con encaje20 cmRosa, gris, crema, topo, blanco

Un regalo pequeño que no falla

No hay talla que acertar ni color que combinar, y eso convierte al conejo en un regalo fácil. Para la mochila de una sobrina funciona mejor el conejito con tutú; la versión shabby, más grande, luce colgada de un bolso de adulta. Y si no sabes por dónde tirar, los tonos empolvados aciertan casi siempre.

Colgado del bolso o en el llavero de casa

Por fuera, en el asa, se lee como un charm de bolso más que como un llavero: rompe una superficie de piel lisa igual que lo haría un pañuelo anudado. Por dentro cumple otra función. Tu mano encuentra un bulto blando mucho antes de dar con una anilla metálica en el fondo del forro.

Cuidar el peluche

Se desgasta primero por donde roza, así que trátalo como un muñeco y no como un colgante de metal. El polvo y las manchas salen con un paño apenas húmedo, dando toquecitos en vez de frotar el encaje. Sécalo en plano y al aire. Nada de lavadora ni secador: el calor endurece la fibra y el tambor arranca los adornos. Un cepillo de ropa levanta el pelo cuando queda aplastado.

Seguir mirando

Para otras formas que colgar del manojo, la página que reúne todo lo que colgamos de las llaves da una vista más amplia. Y si lo que buscas es la idea del detalle para regalar más que el conejo, nuestros broches para prender en la solapa siguen la misma lógica.