Piezas con corazón: joyas, gafas, espejos y pasadores

Regalo de San Valentín para mujer: parte de lo que ya lleva

El mejor indicio está en lo que ya lleva puesto. Si repite siempre la misma cadenita fina, un colgante pequeño de corazón es apuesta segura. Si cambia de joya con cada look, los aros, los colgantes largos y las pulseras rígidas cunden mucho más. Lo que resuelve el regalo para quien ya tiene el cuello lleno es la sección de pendientes de acero.

Acero dorado, plateado o bisutería: cómo envejece cada uno

El acero y la bisutería conviven en la misma selección. El acero sin baño de color aguanta agua y jabón neutro, y no se oscurece con el uso normal: es la opción para la pieza que no te quitas nunca. En los modelos dorados el baño dura más si no dejas la pieza en remojo. La bisutería juega con strass, nácar y cerámica: aguanta más temporadas si la secas después de usarla y la guardas por separado.

Acabados de la selección
AcabadoCómo se ve
Acero doradoBrillo cálido
Acero plateadoBrillo frío
StrassDestellos en corazones y letras
NácarBlanco perlado
CerámicaNegra o blanca, mate

Detalles de San Valentín que no son joyas

No todo el regalo tiene que pesar en una caja. Las gafas de corazón, hippies o vintage, arrancan una sonrisa nada más abrir el papel. Las diademas de maquillaje llevan un lazo de corazón y acaban en el baño cada noche, no en un cajón. También puedes regalar un espejo que cabe en cualquier bolsillo, sin envolver nada grande.

Del medallón que se abre a las letras LOVE: las formas del corazón

El motivo cambia de forma en cada pieza. Un medallón se abre, un corazón alado hace lo mismo, dos corazones se entrelazan en una pulsera rígida y una cascada de corazones pequeños baja por una cadena de doble hilera. En otras piezas queda solo la palabra LOVE, grabada o dibujada con strass.