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Una cartera con cremallera que recorre tres lados y una cara de gato bordada dentro del propio acolchado de rombos: ojos cerrados, nariz triangular y tres bigotes por lado, todo en hilo dorado cobrizo.
Las dos orejas acolchadas sobresalen del borde superior y llevan cada una un triángulo de purpurina dorada. Al abrirla, la cartera queda completamente plana sobre un forro negro.
El acolchado de rombos es la base de todo el diseño: la cara del gato se apoya encima de ellos y no al lado, de modo que los ojos y los bigotes bordados siguen el relieve y mantienen su forma cuando la cartera pasa de mano en mano. La silueta es un rectángulo sencillo, más ancho que alto, con las costuras que lo cruzan en diagonal de esquina a esquina.
Ni apliques ni estampados: el motivo está bordado por completo, y por eso se sigue leyendo desde lejos. Las orejas están acolchadas igual que el cuerpo y cada una lleva un triángulo de purpurina dorada; sobresalen por encima de la línea de cierre, así que la cartera apoyada en la mesa adopta de verdad la silueta de una cabeza de gato. El tirador de la cremallera repite ese mismo dorado cálido.
De frente la superficie parece casi plateada; al girarla cambia de tono y se va hacia el verde menta, luego hacia el rosa pálido y termina en el lila. Cada rombo recoge la luz con un ángulo distinto al de su vecino, y de ahí viene ese movimiento continuo. Las cuatro fotos lo muestran desde ángulos diferentes y ayudan a hacerse una idea.
Como la cremallera recorre tres bordes, la cartera se abre entera en vez de quedarse entreabierta por una esquina. El forro interior es todo negro, así lo que guardas dentro se ve enseguida y las marcas del uso no se notan. Al abrirla, el negro del forro corta de golpe con todo ese nacarado, y no hay rastro de la rigidez de los modelos reforzados con cartón.
| Cara | Ojos cerrados, nariz triangular y seis bigotes en hilo dorado cobrizo |
|---|---|
| Orejas | Dos orejas acolchadas, cada una con un triángulo de purpurina dorada |
| Exterior | Acolchado de rombos en blanco nacarado con reflejos verdes y rosas |
| Cierre | Cremallera en tres lados, tirador en tono dorado |
| Forro | Negro, apertura completamente plana |
Como regalo funciona justamente porque no es delicada: el gato es lo que sorprende, pero debajo hay una cartera con cremallera normal para llevar todos los días. Si el tema felino no te acaba de convencer, entre las demás carteras estampadas del apartado encontrarás flores, estrellas o leopardo.
Un paño seco devuelve el brillo cuando la superficie se apaga; el agua y el roce repetido son las dos cosas que marcan de verdad este acabado. Combina bien con los estuches más planos de la pequeña marroquinería, cuando las tarjetas y las monedas piden una funda propia.
Ficha técnica