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Mide 11x9cm, así que cabe en el bolsillo de un abrigo, en un bolso de mano pequeño o en la funda delantera de una mochila sin hacer bulto. La solapa se abre de un solo movimiento y deja el interior entero a la vista, sin capas que levantar.
Dentro, el forro color arena alberga tres huecos para tarjetas, dos bolsillos planos y una ventana transparente con botón. Detrás, un monedero rígido se abre apretando su boquilla metálica. El corcho va impreso con rosetones en rojo teja, ocre y azul petróleo. Es una cartera para llevar lo justo y encontrarlo rápido.
Desaparece en el bolsillo interior de un abrigo, entra de canto en un bolso pequeño y cabe en la funda delantera de una mochila junto al móvil. Si sueles salir con lo justo (tarjetas, llaves y algo de suelto), este formato te sobra antes de quedarse corto. Para comparar tamaños y cierres, echa un vistazo a las carteras de la sección de marroquinería pequeña.
El forro es de color arena con un grano cruzado fino, bastante más claro que el exterior, y eso hace que las tarjetas se vean de un vistazo en lugar de perderse. En el centro van tres huecos para tarjetas alineados, a la izquierda se suman dos bolsillos planos para tiques o un billete doblado, y a la derecha una ventana transparente con botón deja legible un abono o una tarjeta de acceso sin sacarla.
| Material | Corcho impreso, veta todavía visible |
|---|---|
| Medidas | 11x9cm |
| Tarjetas | Tres huecos y dos bolsillos planos |
| Documentos | Ventana transparente con botón |
| Monedas | Compartimento rígido detrás, boquilla de metal |
Las monedas no comparten sitio con las tarjetas. Aprietas la boquilla metálica entre dos dedos: el compartimento se abre y se queda abierto mientras buscas. Al cerrarlo suena un clic corto y seco, fácil de localizar dentro del bolso. Cuando las tarjetas viajan en otro sitio, los monederos con boquilla metálica se bastan solos.
De lejos parece una retícula de rombos. Acercándote, cada rombo se abre en un rosetón completo, perfilado con una línea azul noche punteada. Entre las manchas de color la veta del corcho sigue a la vista, irregular y clara, y el dibujo continúa sobre el pliegue de la solapa sin cortarse. La costura clara recorre todo el borde sin esconderse.