Rayas estrechas en rosa, verde lima, naranja y azul recorren la tela negra: este paraguas plegable llama la atención incluso cerrado. Abierta, la tela llega a los 96 cm de diámetro.
Se abre a mano, con un clic. Al puño va cosida una cinta de muñeca a rayas, así que puedes llevarlo colgado de la muñeca o del asa del bolso.
La tela está formada por ocho paños iguales, cosidos entre sí, y ocho varillas la mantienen tensa hasta el borde. Las rayas continúan de un paño al siguiente, así que el dibujo da la vuelta completa sin interrumpirse. Solo las costuras negras marcan dónde termina cada paño.
La tela mide 96 cm de diámetro una vez abierta, suficiente para ti y el bolso que lleves colgado. Plegado, el paraguas mide apenas 24 cm, más o menos lo que ocupa un estuche.
| Tipo | Paraguas plegable, apertura manual |
|---|---|
| Diámetro abierto | 96 cm |
| Largo plegado | 24 cm |
| Varillas | 8 |
| Tela | 8 paños, negra con rayas finas multicolores |
| Puño | Recto, negro, con cinta de muñeca a rayas |
Con la apertura manual, subes la corredera hasta que oigas el clic; para cerrarlo, vuelves a bajarla. Es un gesto más que en un modelo automático, pero no hay ningún muelle de apertura que pueda ceder con los años. Si prefieres apretar un botón, en esta misma categoría tienes los modelos semiautomáticos y automáticos.
Las rayas son estrechas, y ahí está toda la gracia. Rosa, verde lima, naranja y azul se reparten por la tela en bandas finas sobre un negro profundo. Vistas desde arriba, dibujan círculos concéntricos. Cuando lo llevas abierto por la calle, lo primero que se ve es el color, y solo después el dibujo.
Con sus 24 cm, el paraguas no te quita sitio: tumbado en el fondo de un bolso grande o de pie en un bolsillo lateral. Es el que metes en el bolso de una vez por todas y del que ya no tienes que acordarte antes de salir. Y el bolso, eso ya lo eliges tú: nuestros bolsos y nuestra pequeña marroquinería son un buen punto de partida.
Déjalo abierto, o al menos medio abierto, hasta que esté seco; solo entonces ciérralo. Si guardas la tela húmeda, acaba oliendo a humedad y los pliegues se le quedan marcados.