De arriba abajo, el estampado de leopardo sigue una torsión que se estrecha en lo alto y se ensancha a media altura. El poste recto sostiene los 6,5 cm de la pieza.
De frente ves el estampado en toda su anchura. Giras la cabeza y la pieza se pliega hasta quedar en un canto fino, de modo que el mismo pendiente pasa de llamativo a discreto en un movimiento. No hay motivo añadido ni piedra: el volumen lo hace la propia torsión.
Las manchas de ámbar y caramelo se reparten sobre marrón oscuro y negro. El material deja pasar la luz, así que a contraluz las zonas cálidas se aclaran mientras las oscuras siguen cerradas. Los dos pendientes no llevan el mismo dibujo, y el par combina sin funcionar como espejo. Más allá de los pendientes, el leopardo vuelve en las demás piezas que lo llevan.
A esa altura el par se sigue viendo con el pelo recogido. La anchura cambia a lo largo del giro, por lo que el contorno queda irregular en vez de bajar recto, y la parte más ancha se sitúa hacia la mitad. Comparar longitudes ayuda a decidir: un abanico de caídas distintas se reúne en la misma sección.
La pieza va montada sobre un poste recto, sin anilla intermedia, y acompaña el movimiento de la cabeza en un solo bloque. La sujeta una mariposa metálica con un tope de silicona transparente detrás.
| Tipo | Pendientes colgantes |
|---|---|
| Altura | 6,5 cm |
| Forma | Torsión alargada |
| Estampado | Leopardo, efecto ámbar |
| Colores | Ámbar, caramelo, marrón oscuro y negro |
| Cierre | Poste con mariposa |
Para que la superficie no se raye, guárdalos separados en lugar de sueltos en la misma caja: las dos caras pulidas se rozan entre sí. Sujétalos por el poste al ponértelos y pasa un paño suave cuando el brillo se vea apagado.
El perfume y la laca van antes, y conviene dejarlos secar sobre la piel y el pelo. Una vez puesto el par, mantenlo lejos del agua y de las cremas.
Ficha técnica