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Estas mariposas se sujetan con imán y no con alfiler: el motivo queda a la vista, la pieza trasera trabaja por dentro y la tela sale intacta. Esmalte azul intenso con gris plata, strass azul y violeta, cristales claros sobre metal dorado, un plateado envejecido, alas de perla tornasolada. Cuando se indica la medida, va de 5 a 6,8 cm de alto.
Hay 7 productos.
Un broche de mariposa se compra por el motivo y se abandona por la tela. Ese es el problema que resuelve el cierre magnético: la prenda deja de ser un obstáculo y la elección vuelve a ser estética.
| Tamaño | Cerca de 5 cm para cuellos y solapas estrechas; 6,8 cm cuando quieres que la pieza mande |
|---|---|
| Acabado | Dorado para la noche, plata envejecida para el día, esmalte cuando el resto del look va liso |
| Fondo | Los tonos oscuros encienden el strass; los claros suavizan la plata |
| Tejido | Cualquiera, siempre que las dos piezas se junten sin forzar |
El alfiler abre un agujero y luego hay que disimularlo. El imán trabaja al revés: la tela queda entre dos piezas, nada la atraviesa y nada queda cuando retiras el broche. Por eso una blusa de seda aguanta el mismo modelo que un abrigo de paño, y puedes recolocarlo tantas veces como quieras hasta encontrar el sitio. Ese es el punto en común de todos los modelos con este sistema.
Tres piezas indican su tamaño: 5 × 4,5 cm la mariposa multicolor con strass, 5,5 × 4,5 cm la dorada con cristales, y 6,8 × 4,2 cm la de esmalte azul con una piedra violeta craquelada en el centro de las alas. Los otros cuatro no indican medida, así que conviene abrir la ficha antes de decidir. Al lado, abejas y libélulas repiten el mismo cierre con otro motivo.
La solapa izquierda, a la altura del pecho, sigue siendo el sitio más legible. Sobre una americana oscura gana la mariposa dorada con cristales; sobre beige o crudo, la plata envejecida resulta más natural.
Un pañuelo liso es la superficie más agradecida, porque no hay costura que esquivar. En una correa, busca una zona plana y flexible. La piel gruesa o acolchada es el único caso en el que conviene probar antes de salir.
Perfume y laca primero, broche después. Ese orden protege el esmalte y los engastes mucho más que cualquier producto. Después basta con una gamuza de microfibra seca. Guarda las mariposas separadas entre sí y lejos de las tarjetas con banda magnética, porque si no el imán arrastra toda la bisutería del cajón. Lo mismo vale para los motivos florales con idéntico cierre.
Poco: manda la superficie de contacto más que el peso. En un punto muy suelto, comprueba que la pieza trasera queda centrada para que el broche no se incline.
En un sombrero de fieltro o en una cinta ancha, sí, siempre que el imán pueda cerrarse por detrás. En el pelo no: este cierre necesita una tela entre las dos piezas.
El esmalte de color para quien viste con carácter, el dorado con cristales para una ocasión, la plata envejecida para quien prefiere lo discreto. Si quieres comparar sistemas de cierre, en la sección completa de broches conviven los de alfiler y los magnéticos.