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Una cartera larga trenzada por completo con tiras planas de paja, colocadas en filas que dibujan un zigzag apretado entre azul petróleo, celeste, gris, marrón, beige, morado y lima. La cremallera recorre tres lados: cinta petróleo y dientes en un dorado cálido. Del tirador cuelga un pompón de flecos crudo rematado en metal dorado. Por dentro va forrada de negro, con un bolsillo de cremallera en el centro y dos huecos abiertos en fuelle a los lados. Cerrada apenas tiene grosor, así que se tumba en el bolso sin abultar.
La paja lleva directa al verano, pero el azul la aleja del aire de cesta de mercado: aguanta bien junto a una camisa de lino y no se queda corta de noche, cuando ya toca echarse la chaqueta vaquera por encima. El dibujo es movido más que llamativo, así que luce más contra un tejido liso que contra unas rayas. Si sales con ella de día, el pompón crudo es lo primero que se ve asomar del bolso.
Abierta, el interior va forrado de negro y se organiza alrededor de un bolsillo de cremallera central, flanqueado por dos huecos abiertos en fuelle. En las fotos no aparece ninguna ranura para tarjetas: billetes doblados, monedas, una llave plana y un resguardo encuentran sitio, mientras que una tarjeta entra de plano en uno de los fuelles y no en un alojamiento propio. Conviene saberlo antes de comprar; entre las demás carteras con distribución interior clásica hay modelos pensados de otra manera.
Fila a fila, una tira plana cruza la siguiente y de ahí sale el zigzag regular que hace que la cara delantera capte la luz de forma distinta según desde dónde la mires. Al tacto el relieve se nota de sobra, algo áspero, muy lejos del acabado liso de una cartera plastificada. Las tiras no están teñidas igual, y es justo esa dispersión la que da a la superficie su aire jaspeado en lugar de un color plano. Ese mismo trenzado aparece en los bolsos hechos con la misma paja, por si quieres llevar el conjunto entero.
| Material | Paja trenzada, tiras planas dispuestas en zigzag |
|---|---|
| Colores | Azul petróleo y celeste dominantes, gris, marrón, beige, morado, lima |
| Cierre | Cremallera en tres lados, cinta petróleo, dientes dorados |
| Colgante | Pompón de flecos crudo con remate dorado |
| Interior | Forro negro, bolsillo de cremallera central, dos huecos abiertos |
El cierre es la pieza que más se manipula, así que merece unas líneas propias. La cremallera dobla tres esquinas, de modo que la cartera se abre del todo en plano en vez de quedarse entreabierta por un extremo, y la cinta petróleo rebaja el metal para que junto a la paja no tire a latón. El pompón de flecos crudo tampoco está de adorno: da a los dedos algo que agarrar cuando la mano busca a ciegas en el fondo del bolso.
Lo que suele dejar fuera a una cartera larga es el grosor, y aquí no lo hay: se tumba en el fondo en lugar de mantener el bolso abierto de par en par, y hasta entra en el bolsillo exterior de una mochila. Cuando el bolso del día es pequeño, esa es la diferencia que se nota antes que el color o el dibujo.
Ficha técnica