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En verano la paja vuelve al escaparate. Los bolsos de paja que encuentras aquí van de la bandolera al rectángulo calado, y del formato riñonera al modelo redondo, con colores que arrancan en el beige claro y llegan a la paja oscura, más algún hilo dorado o plateado y pequeños toques de azul cielo. Casi todos se llevan al hombro o cruzados sobre el cuerpo, con las manos libres.
Hay 16 productos.
La temporada de la paja es corta: aparece en primavera, se impone en julio y agosto, y en otoño vuelve al armario. Lo que reunimos aquí sigue ese calendario, con piezas claras, trenzadas y muchas veces caladas, de ese aire boho que pega más con un vestido de lino que con un abrigo. Los modelos para todo el año están en la sección bolsos mujer.
Antes de mirar el color, fíjate en el asa: de ella dependen el gesto con el que coges el bolso y lo que puedes cargar sin cansarte.
| Elemento | Cómo funciona | Cuándo va bien |
|---|---|---|
| Asas cortas | En la mano o en el antebrazo | Paseo corto, terraza |
| Bandolera larga | Cruzada sobre el cuerpo | Mercado, playa, viaje |
| Asa al hombro | Colgada del hombro | Ciudad en verano |
| Asas de polipiel | Agarre más firme que la fibra | Cuando el bolso va cargado |
| Cierre de hebilla | Mantiene el bolso cerrado | Transporte público |
Los tres nombres se usan casi como sinónimos, aunque las fibras no se comportan igual. La paja es más rígida, deja el trenzado a la vista y mantiene la forma por sí sola. La rafia sale de las hojas de la palmera rafia, cae más suave y se teje muy apretada o se trabaja a ganchillo. El esparto, más áspero, se asocia sobre todo al capazo tradicional. En esta selección predomina la paja trenzada; la composición exacta aparece en la ficha de cada modelo.
En la arena manda el volumen: un modelo redondo o rectangular de asas cortas se traga una toalla, no pierde la forma bajo el peso y deja escapar la arena por el trenzado abierto. En cuanto vuelves a la ciudad, en cambio, gana la bandolera, porque entre un puesto del mercado y una terraza agradeces tener las dos manos libres. Y si lo que tienes por delante es una comida en el jardín o una boda al aire libre, un modelo bordado o con hilo dorado queda más arreglado que un trenzado muy rústico. ¿Buscas el capazo redondo compacto, ese que se lleva en el antebrazo? Lo tienes en los capazos redondos de paja.
Dos bolsos con el mismo trenzado pueden acabar en manos muy distintas, y casi siempre la diferencia está en el remate. Los pompones cuelgan de las asas o de la solapa y ponen movimiento. El macramé anuda cordón sobre la parte delantera y da relieve. Los bordados florales o geométricos suman color sin añadir volumen, el encaje claro suaviza los modelos redondos y los hilos dorados o plateados, entretejidos en la paja, sacan el bolso de la playa y lo llevan a una cena.
Al agua y a las horas de sol directo la paja no les gana nunca. Después de un chaparrón, deja que el bolso se seque al aire libre y en plano, porque el secador y el radiador deforman el trenzado. Una mancha superficial se va con un paño apenas húmedo. Los detergentes, en cambio, resecan la fibra: mejor evítalos. Al final del verano, rellena el bolso con papel y guárdalo en una funda de tela, nunca en una bolsa de plástico, que retiene la humedad. Si buscas una fibra natural que aguante también el frío, la encuentras en los modelos en corcho natural.
Si el trenzado es tupido, casi nunca. El problema aparece con las tramas anchas o cuando alguna brizna se sale: la seda y el encaje son las primeras en notarlo. En ese caso te conviene un modelo con asas de polipiel, que reducen el roce.
Puede pasar. Si entre salida y salida el bolso se queda expuesto a la luz directa, la paja pierde luminosidad y vira hacia un tono más cálido y dorado. Guardado en plano, relleno de papel y lejos de la ventana, el bolso mantiene un color uniforme durante varios veranos.
Sí, si eliges un modelo pequeño y trabajado: bordado, con encaje o con hilo dorado. Los trenzados muy rústicos y los formatos grandes quedan mejor en la playa que en un banquete.