En verano la paja vuelve al escaparate. Los bolsos de paja que encuentras aquí van de la bandolera al rectángulo calado, y del formato riñonera al modelo redondo, con colores que arrancan en el beige claro y llegan a la paja oscura, más algún hilo dorado o plateado y pequeños toques de azul cielo. Casi todos se llevan al hombro o cruzados sobre el cuerpo, con las manos libres.

La temporada de la paja es corta: aparece en primavera, se impone en julio y agosto, y en otoño vuelve al armario. Lo que reunimos aquí sigue ese calendario, con piezas claras, trenzadas y muchas veces caladas, de ese aire boho que pega más con un vestido de lino que con un abrigo. Los modelos para todo el año están en la sección bolsos mujer.

Asas, cierres y formas de llevar un bolso de paja

Antes de mirar el color, fíjate en el asa: de ella dependen el gesto con el que coges el bolso y lo que puedes cargar sin cansarte.

Asas y cierres de la selección y manera de llevar el bolso
ElementoCómo funcionaCuándo va bien
Asas cortasEn la mano o en el antebrazoPaseo corto, terraza
Bandolera largaCruzada sobre el cuerpoMercado, playa, viaje
Asa al hombroColgada del hombroCiudad en verano
Asas de polipielAgarre más firme que la fibraCuando el bolso va cargado
Cierre de hebillaMantiene el bolso cerradoTransporte público

Paja, rafia y esparto: en qué se diferencian

Los tres nombres se usan casi como sinónimos, aunque las fibras no se comportan igual. La paja es más rígida, deja el trenzado a la vista y mantiene la forma por sí sola. La rafia sale de las hojas de la palmera rafia, cae más suave y se teje muy apretada o se trabaja a ganchillo. El esparto, más áspero, se asocia sobre todo al capazo tradicional. En esta selección predomina la paja trenzada; la composición exacta aparece en la ficha de cada modelo.

De la playa a la ciudad

En la arena manda el volumen: un modelo redondo o rectangular de asas cortas se traga una toalla, no pierde la forma bajo el peso y deja escapar la arena por el trenzado abierto. En cuanto vuelves a la ciudad, en cambio, gana la bandolera, porque entre un puesto del mercado y una terraza agradeces tener las dos manos libres. Y si lo que tienes por delante es una comida en el jardín o una boda al aire libre, un modelo bordado o con hilo dorado queda más arreglado que un trenzado muy rústico. ¿Buscas el capazo redondo compacto, ese que se lleva en el antebrazo? Lo tienes en los capazos redondos de paja.

Pompones, macramé y bordados

Dos bolsos con el mismo trenzado pueden acabar en manos muy distintas, y casi siempre la diferencia está en el remate. Los pompones cuelgan de las asas o de la solapa y ponen movimiento. El macramé anuda cordón sobre la parte delantera y da relieve. Los bordados florales o geométricos suman color sin añadir volumen, el encaje claro suaviza los modelos redondos y los hilos dorados o plateados, entretejidos en la paja, sacan el bolso de la playa y lo llevan a una cena.

Cómo cuidar la paja trenzada

Al agua y a las horas de sol directo la paja no les gana nunca. Después de un chaparrón, deja que el bolso se seque al aire libre y en plano, porque el secador y el radiador deforman el trenzado. Una mancha superficial se va con un paño apenas húmedo. Los detergentes, en cambio, resecan la fibra: mejor evítalos. Al final del verano, rellena el bolso con papel y guárdalo en una funda de tela, nunca en una bolsa de plástico, que retiene la humedad. Si buscas una fibra natural que aguante también el frío, la encuentras en los modelos en corcho natural.

Preguntas frecuentes sobre los bolsos de paja

¿Se engancha la paja en los tejidos delicados?

Si el trenzado es tupido, casi nunca. El problema aparece con las tramas anchas o cuando alguna brizna se sale: la seda y el encaje son las primeras en notarlo. En ese caso te conviene un modelo con asas de polipiel, que reducen el roce.

¿La paja amarillea con el tiempo?

Puede pasar. Si entre salida y salida el bolso se queda expuesto a la luz directa, la paja pierde luminosidad y vira hacia un tono más cálido y dorado. Guardado en plano, relleno de papel y lejos de la ventana, el bolso mantiene un color uniforme durante varios veranos.

¿Vale para una boda de verano?

Sí, si eliges un modelo pequeño y trabajado: bordado, con encaje o con hilo dorado. Los trenzados muy rústicos y los formatos grandes quedan mejor en la playa que en un banquete.