Un aro abierto en acero inoxidable de tono plateado. Tres anillas redondas del mismo grosor van una junto a otra y se unen en los dos extremos, de modo que el aro nunca llega a ser una línea maciza. El diámetro indicado es de 2 cm.
El vástago recto atraviesa el lóbulo perforado y queda sujeto por detrás con la mariposa incluida. En la foto, junto a la mariposa metálica, aparece otra transparente.
En la tarjeta que acompaña al par aparece acero inoxidable 316, la referencia que suele figurar en la bisutería pensada para ponerse a menudo y no para guardarse esperando una ocasión. Los demás aros y pendientes que llevan esa cifra responden a la misma lógica de uso.
El aro no está hecho de una pieza. Tres anillas redondas del mismo grosor corren paralelas y solo se tocan en los dos extremos; entre ellas quedan dos ranuras estrechas que rompen la luz en tres líneas en lugar de una. De frente, esa repetición es lo primero que se ve.
Entre el envase y la fotografía del producto se pueden verificar cinco puntos.
| Material | Acero inoxidable, aleación 316 |
|---|---|
| Diámetro | 2 cm |
| Acabado | Tono plateado, liso y brillante |
| Forma | Aro abierto, tres anillas paralelas |
| Cierre | Vástago recto, mariposas incluidas |
Aquí no hay bisagra ni cierre de clip. El vástago recto pasa por el lóbulo perforado y la mariposa lo retiene por detrás. Con sus 2 cm de diámetro el aro queda a la altura del lóbulo y apenas lo sobrepasa. En la fotografía se distinguen dos cierres, uno metálico y otro transparente. Echa un vistazo a aros de anilla más ancha si prefieres una sección más marcada.
Son los dos productos que más se acumulan en las ranuras, bastante más que el agua o el jabón. Un pase en seco a lo largo de las anillas al quitártelos impide que quede nada dentro. Y si te los pones antes de aplicarte la crema, el problema ni siquiera llega a plantearse.