Caja redonda de 26 mm, esfera azul intensa con números arábigos dorados y, alrededor, una correa extensible de acero: plateada en los bordes y dorada por el centro.
La correa mide 11 mm de ancho, se abre para dejar pasar la mano y vuelve a cerrarse sola. Sin hebilla que abrochar y sin eslabones que quitar en la relojería.
La caja redonda mide 26 mm de diámetro, una medida que pasa desapercibida en la muñeca. Dentro, la esfera azul intensa lleva números arábigos dorados y las agujas a juego; fuera, la corona repite el mismo dorado. El bisel es plateado por fuera y va ribeteado en dorado junto al cristal: ese detalle es el que marca el carácter bicolor del reloj y luego se repite en los eslabones.
La correa alterna dos acabados sin resultar llamativa: eslabones planos plateados a los lados y una banda dorada que recorre el centro. Y no va más allá: esa contención es justo lo que hace que un reloj bicolor se pueda llevar a diario sin cansar.
Los eslabones van unidos por un muelle interior. Abres la correa, pasas la mano y la correa se cierra sola sobre la muñeca. No hay nada que abrochar ni que ajustar, algo que agradeces cuando te pones y te quitas el reloj varias veces al día, o cuando la muñeca se hincha un poco con el calor. En la misma sección encontrarás otras esferas con la misma correa de muelle.
Lo práctico del bicolor es que no te obliga a elegir entre plata y oro antes de salir. Un brazalete dorado en la misma muñeca, pendientes plateados, y nada desentona. La esfera azul rompe con los tonos neutros de la ropa de oficina y recoge de paso el azul de una camisa o de unos vaqueros. Si la prefieres más flexible, encontrarás una correa más blanda que el acero.
| Diámetro de la caja | 26 mm |
|---|---|
| Grosor de la caja | 6 mm |
| Ancho de la correa | 11 mm |
| Peso total | 29 gramos |
| Esfera | Azul, números arábigos |
| Movimiento | De cuarzo |
| Cristal | Mineral |
Con 29 gramos y 6 mm de grosor, el reloj pasa bajo el puño de la camisa sin engancharse. Al cabo de un rato dejas de notarlo.
Un paño seco basta para devolverle el brillo a la correa. Entre los enganches de la malla se acumula polvo; sale sin esfuerzo siempre que no se haya apelmazado. El cristal mineral aguanta bien los roces del día a día, aunque conviene quitarse el reloj antes de la ducha o de la piscina y mantenerlo lejos de los productos de limpieza. El movimiento de cuarzo pide una pila nueva de vez en cuando: cualquier relojero la cambia en unos minutos.