El leopardo cubre la esfera y cada eslabón de la correa, siempre en negro sobre fondo crema. Un bisel con strass engastados rodea la esfera y cierra el dibujo, las cifras árabes siguen siendo blancas y una aguja fina termina en punta roja.
La correa se ensancha al pasar por la mano y vuelve a cerrarse sola sobre la muñeca. La corona estriada queda en la posición de las 3. Es un reloj para llevar entre semana, si el estampado animal ya forma parte de tu armario y no lo reservas para las salidas de la noche.
Un estampado tan presente funciona mejor solo. Un jersey crema, unos vaqueros oscuros, un abrigo camel, y la muñeca se convierte en el único punto animado del conjunto. Como el fondo es crema y no leonado, el dibujo pesa poco sobre la ropa clara. Si prefieres guardarlo para días sueltos, las esferas lisas del resto de la gama resuelven lo mismo sin llamar la atención.
La correa reúne eslabones planos y elásticos, anchos, con una tensión que cede mientras pasas la mano; después se recogen encima del hueso de la muñeca. Nada que abrochar y nada que ajustar: sin cierre, el reloj se pone y se quita con una sola mano, algo que se nota si te lo sacas varias veces al día. Ese es el punto común de todos los modelos que se ponen sin abrochar nada, aquí sobre un estampado que no pasa desapercibido.
El leopardo negro sobre fondo crema ocupa la esfera entera y continúa por cada eslabón, de modo que la muñeca lleva una superficie seguida en lugar de una esfera aislada sobre una banda neutra. Las cifras árabes están pintadas en blanco y destacan sobre las manchas oscuras, así que la hora se lee de un vistazo. El bisel con strass engastados traza una línea clara alrededor y separa la esfera de la correa.
| Marca | Ernest |
|---|---|
| Estampado | Leopardo negro sobre fondo crema, esfera y correa |
| Esfera | Cifras árabes blancas, una aguja fina con la punta roja |
| Bisel | Aro oscuro con una fila de strass |
| Correa | Eslabones planos anchos, mismo estampado que la esfera |
Pasa de vez en cuando un paño suave y seco por el cristal y por el bisel: el polvo se acumula en el engaste más que en las propias piedras y les quita brillo. Guarda después el reloj estirado en lugar de enrollarlo, así los eslabones siguen alineados y la correa conserva su tensión inicial.