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Todos los broches de esta sección se sujetan con imán y no con alfiler, así que el tejido nunca se perfora, ni siquiera un punto fino o un pañuelo de seda. Los perros cambian de actitud de un modelo a otro: sentados, con el hocico levantado o con pajarita al cuello. Todos miden entre cinco y seis centímetros de alto, lo justo para verse desde lejos sin recargar una solapa.
Hay 5 productos.
La posición pesa tanto como el motivo. Antes de decidir, mira tres cosas: la firmeza del tejido, el contraste con el fondo y el espacio que queda realmente libre. Una chaqueta con costuras vistas o botones decorativos ya lleva bastante encima, y ahí una sola pieza basta. Un fondo liso, en cambio, admite bastante más sin llegar a saturarse.
Es la posición de siempre, a la altura del pecho y del lado del corazón. El tejido suele ir doblado y sujeta la pieza sin esfuerzo. En un abrigo de invierno conviene subir un par de centímetros, porque si no el hocico acaba escondido bajo el cuello. Sobre lana gruesa cualquier modelo aguanta, así que el criterio pasa a ser puramente visual. En una gabardina, donde la tela es más rígida y el corte más recto, el broche se ve mejor algo más arriba, casi a la altura de la clavícula, que hundido en mitad de la solapa.
Aquí se nota la diferencia de verdad: sin alfiler no hay agujeros en la prenda. El cachemir, la viscosa y la seda admiten el imán sin problema, siempre que lo cierres despacio en vez de soltarlo de golpe. Busca el punto donde la tela cae recta y evita los frunces. En un bolso, las asas anchas y la solapa de cierre son las zonas más estables. Si el perro es solo el principio, la sección con todos los motivos animales llega hasta gatos, búhos y ratones, con el mismo cierre.
| Altura | De cinco a seis centímetros según el modelo |
|---|---|
| Cierre | Magnético en toda la selección, sin alfiler |
| Acabado | Esmalte de color en parte de los modelos, contornos dorados en la mayoría |
| Soportes adecuados | Solapa, punto fino, pañuelo, asa de bolso |
El ancho, los colores exactos y el detalle de cada acabado figuran en la ficha correspondiente, y ahí es donde conviene comprobarlos antes de pedir. Dos modelos de la misma altura pueden ocupar el espacio de forma muy distinta: un perro sentado se lee como un bloque compacto, uno de pie tira de la mirada hacia arriba.
El color decide casi tanto como el tamaño. Las siluetas claras se despegan bien de un fondo oscuro y liso, mientras que las grises y negras encajan sin esfuerzo en camel, crudo y beige. La combinación que rara vez sale bien es un estampado recargado debajo de un motivo igual de cargado, porque ninguno de los dos llega a leerse. Con una prenda estampada, el perfil sobrio gana casi siempre. Y si la prenda es de un solo color, puedes permitirte el modelo más expresivo de la sección sin miedo a cargar el conjunto.
Dos piezas se colocan a cada lado de la tela y se sujetan entre sí. Ese es todo el mecanismo, y precisamente por eso resuelve la objeción que aparta a mucha gente de los broches: el agujero en la prenda favorita. Hay otra ventaja menos evidente, y es que la posición se corrige en un segundo, de modo que puedes probar dos o tres alturas delante del espejo sin estropear nada. Una única precaución: mantén la joya lejos de tarjetas bancarias y relojes mecánicos, igual que harías con cualquier imán.
Hace falta poco. Un paño de microfibra seco, pasado de vez en cuando, mantiene vivas las superficies metálicas. Lo que estropea una pieza es la química más que el tiempo: deja secar el perfume y la laca antes de acercar el broche, y mantén los productos con alcohol lejos de las zonas esmaltadas. En el guardado es donde más se falla. Dale a cada pieza su bolsita o su compartimento, porque los imanes sueltos atraen el resto de las joyas y acaban rayándolas.
Sí, y ahí es donde mejor funciona. Cuanto más cerca quedan las dos mitades, más firme es el agarre. El caso difícil es el contrario: en un material grueso o acolchado conviene elegir una zona forrada, una solapa o un asa, donde la tela se mantenga plana.
Sí, siempre que el tejido sea liso y no demasiado grueso. El fieltro fino y el punto compacto funcionan bien, y el broche se ve mucho más que en la ropa porque queda a la altura de la cara. Quien quiera el mismo estilo cambiando de animal encontrará en los motivos felinos magnéticos la familia más amplia de la sección.