Todos los broches de esta sección representan un elefante estilizado y se sujetan con un imán, sin aguja que atraviese la tela. Es lo único que comparten de verdad. El color, los adornos y la medida cambian de un modelo a otro y aparecen en la ficha de cada pieza. Al final, la elección se hace sobre todo por el tono y por la prenda en la que va a ir el broche.

Broches elefante que se sujetan con imán

En un broche clásico, la aguja atraviesa el tejido y en un punto fino deja una marca que ya no se va. Aquí no atraviesa nada: el motivo queda delante, la pieza magnética va detrás y las dos mitades se sujetan entre sí. Ponerlo cuesta dos segundos y puedes repetirlo tantas veces como quieras, sobre el cuello de un jersey suave, sobre un chal o sobre una bufanda. También puedes cambiarlo de sitio a media mañana, de la solapa de la chaqueta a la correa del bolso, sin darle más vueltas. En un cuello de punto abierto, donde una aguja acaba tirando de un hilo, la diferencia se nota enseguida. Y al quitarlo por la noche la prenda queda igual que por la mañana, sin ningún agujerito que disimular.

Gris, marrón o bicolor: con qué prenda funciona cada uno

El gris es el más discreto. Cuerpo jaspeado, trompa negra con brillo y una oreja nacarada: juega con la luz más que con el color y sobre un abrigo antracita o azul marino no llama la atención. El modelo marrón y salmón va justo al revés, con florecillas rosas y verdes, detalles dorados y un cabujón negro en el ojo, y da calidez al camel, al beige y a los tonos teja. Entre los dos está el bicolor gris y blanco, ribeteado en dorado y con decoración floral, lo bastante marcado como para verse desde lejos sobre una chaqueta lisa. Si dudas, el color indicado en la ficha es la referencia más fiable.

Una medida pensada para la solapa

No son broches de gran formato que ocupen medio abrigo. Donde la medida está indicada, las piezas van de 4,7 a 5 cm, más o menos dos dedos. Sobre una solapa estrecha se apoyan bien y no tiran de la tela hacia abajo. Más pequeño se perdería en un abrigo de invierno; bastante más grande pesaría demasiado para un cierre magnético. Cuando la ficha no indica la medida, las fotos con la mano al lado dan una idea bastante ajustada de las proporciones reales.

Errores frecuentes al ponerlo y al guardarlo

Qué conviene evitar y qué hacer en su lugar
Colocarlo sobre lana gruesaBusca una zona de una sola capa de tela, como la solapa o la tapa de un bolsillo. Si resbala, casi siempre es por el grosor del tejido.
Tirar del broche para quitarloDesliza las dos piezas una sobre otra. Así el tejido no sufre ningún tirón y las fibras quedan en su sitio.
Guardarlo suelto en el bolsoAtrae llaves y monedas, y la pintura se desconcha cuando el metal la golpea. Guárdalo plano y en su bolsita.
Limpiarlo con aguaUn paño suave y seco basta para avivar los dorados. El agua y los productos de limpieza apagan la decoración pintada.

Del pañuelo al bolso, dónde luce mejor

El imán actúa a través de la tela, así que cuanto más fina es, más firme queda la sujeción. Una blusa, un pañuelo de seda, una bufanda ligera o el cuello de una camisa son los sitios donde mejor aguanta. En el bolso conviene elegir la correa antes que un lateral acolchado. Y como no se clava nada, puedes llevar dos piezas a la vez, una en la punta del cuello y otra en la correa, siempre que se mantengan dentro de la misma gama de colores. Sobre un abrigo grueso o una prenda acolchada, la cosa cambia: ahí la sujeción es menos segura y conviene buscar un borde, una solapa o una tapa de bolsillo. Es la única precaución real, y basta con tenerla en cuenta al vestirse por la mañana para no volver a pensar en ella en todo el día.

Otros animales de la misma familia

El elefante es solo uno de los motivos disponibles. Puedes ver los demás diseños de esta familia, que usan el mismo cierre magnético con siluetas muy distintas.

Si prefieres ampliar la búsqueda, la sección de broches reúne además motivos florales, geométricos y de fantasía, con imán o con aguja según la pieza.