Ninguna de estas abejas lleva alfiler: todas se sujetan con un imán, una placa delante de la tela y otra detrás. Hay cuatro acabados, del esmalte pastel con alas con efecto vidriera al gráfico en negro, plateado y gris translúcido. Entre unos y otros, dos plateados con cristales, de 5 a 7 cm.

Un alfiler deja un agujero, y en la seda o en un punto fino ese agujero ya no se cierra del todo. Por eso toda esta selección es magnética. Las cuatro abejas forman parte de nuestros broches insectos.

El cierre magnético, sin agujeros en la tela

Las dos placas se atraen a través del tejido. Cuanto más fino y liso es el tejido, más plano queda el broche: sobre seda o popelín apenas se levanta, sobre un abrigo de lana gruesa sobresale un poco y las alas hacen sombra. Puedes quitarlo y volver a ponerlo tantas veces como quieras sin que quede marca, algo que se agradece cuando la misma abeja pasa de la chaqueta al pañuelo el mismo día.

Los cuatro broches abeja y sus acabados

De cada modelo solo hay una versión, sin variantes de color, así que la diferencia está en el material.

Materiales y acabados de cada modelo
Esmalte pastelEsmalte azul, verde claro y violeta sobre estructura plateada, alas con efecto vidriera, 7 cm
Plateado con cristalesMetal plateado texturizado, alas martilladas, cuerpo estriado, cristales engastados, 5,5 x 4,5 cm
Plateado con cristales y perlaAlas engastadas con cristales, perla central, cuerpo rayado en negro y plateado, 5 cm
MonocromoNegro brillante, plateado metalizado y gris translúcido, alas nervadas, 5 cm

Dónde se pone: solapa, pañuelo, asa del bolso

La solapa es el sitio de siempre, a la izquierda, a la altura del corazón. Pero como no se pincha nada, se abren sitios que con un alfiler ni te plantearías.

Para diario y oficina

El monocromo y el plateado texturizado son los más discretos: se ven bien de lejos sin llamar demasiado la atención sobre una gabardina o una americana. Si el fondo es oscuro, gana el esmalte pastel, porque el azul y el verde claro destacan.

Para una boda o una noche

La abeja con cristales y perla es la más de vestir de las cuatro. En la esquina de un pañuelo de seda, en la punta de un mantón o sobre el asa de un bolso, sustituye sin problemas a un broche clásico. Si buscas una silueta más alargada, mira nuestras libélulas. Y, si prefieres alas anchas, están los broches mariposa.

Cuidado del esmalte y de los cristales

Para la limpieza corriente te basta un paño de microfibra seco. No pulverices perfume ni laca directamente sobre el engaste: con el tiempo apagan el brillo del esmalte y de las piedras. Guarda los broches por separado, o los imanes se pegarán entre sí en el joyero. Y mantenlos lejos de las tarjetas magnéticas y de los relojes mecánicos.