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Nuestros broches libélula se sujetan con imán, sin alfiler, así que la tela no queda perforada. Las medidas van desde unos 6,5 × 4,5 cm hasta el modelo grande de 9 cm. Las alas cambian de un diseño a otro: esmalte de color, superficies transparentes con nervadura dibujada o metal trabajado en relieve. La medida exacta aparece en cada ficha.
Hay 3 productos.
El cuerpo de la libélula es parecido en todos los modelos; lo que de verdad cambia el resultado son las alas. Antes de mirar la medida, decide qué acabado buscas.
| Esmalte de color | Violeta, verde, naranja y azul en degradado. Levanta un abrigo gris o camel cuando el resto del look va apagado. |
|---|---|
| Ala transparente con nervadura | Efecto gráfico, casi de dibujo. Discreto sobre negro o marino, apto para la oficina. |
| Metal en relieve | Sin color, solo textura. Combina con lanas gruesas y con prendas de invierno. |
El imán trabaja por detrás de la tela, de modo que por delante no aparece ningún agujero. Puedes cambiarlo de sitio durante el día sin que la prenda guarde la marca. El punto fino, la seda y los abrigos forrados aguantan sin problema; en tejidos muy gruesos o acolchados conviene probar la sujeción en casa. Lo mismo ocurre en el resto del apartado de insectos.
La solapa izquierda a la altura del pecho es la posición de siempre, con la cabeza girada hacia el hombro. Sobre un pañuelo grande, colócalo en el pliegue: el peso reposa en dos capas y el drapeado no se mueve. El modelo de 9 cm pide un abrigo, una capa o un jersey amplio, y ahí funciona solo, sin más bisutería alrededor. Las mariposas de alas más anchas se colocan igual.
Guarda el broche en plano, sin apilar nada encima de las alas. Mantenlo lejos de tarjetas bancarias y relojes mecánicos. Después de llevarlo basta una gamuza seca de microfibra. El perfume, la laca y el agua prolongada apagan el esmalte y los acabados metálicos, así que el broche se pone al final, con la ropa ya puesta. La misma rutina sirve para las abejas de la página vecina.
Llegó a la joyería con el Art Nouveau, que buscaba cuerpos alargados y alas anchas y translúcidas. Se ha quedado porque se reconoce de lejos sin cargar la prenda, y porque encaja tanto en un traje de chaqueta como en un abrigo de diario.