Una libélula de 7 x 5 cm con cuerpo plateado, una columna de cuatro cristales que recorre el tórax, cuatro alas en esmalte negro y gris mate con nervaduras blancas pintadas que se irradian desde el cuerpo, y una cola articulada con tres pequeños cristales. Cierre magnético sin alfiler. Una pieza statement en la tradición modernista de la libélula simbólica, en paleta gráfica negro-plata.
La libélula es una de las figuras centrales del Modernismo catalán y de las colecciones de museos como el Museo Casa Lis de Salamanca o el Museo del Romanticismo, donde se conservan broches Art Nouveau con la libélula como motivo recurrente. Esta pieza adopta esa tradición en un registro gráfico contemporáneo: un cuerpo en metal plateado dibuja la silueta, el tórax está engastado con cuatro cristales transparentes alineados como columna vertebral a lo largo del lomo, y las cuatro alas están en esmalte negro y gris oscuro mate con nervaduras blancas pintadas que se irradian desde el cuerpo hacia el exterior, reproduciendo la estructura real del ala de libélula. La cola articulada es plata grabada con tres pequeños acentos de cristal a lo largo de su longitud. 7 x 5 cm en total.
La libélula es una figura simbólicamente cargada en joyería. En el Modernismo y el Art Nouveau europeo (Lalique, Lluís Masriera, las creaciones de la Casa Vicens) es una criatura casi mágica, símbolo de transformación y ligereza. En la simbología popular representa la adaptabilidad y la capacidad de cambiar rápidamente; en algunas lecturas orientales trae suerte y coraje. La mayoría de quien lleva hoy un broche libélula lo trata como pequeño símbolo personal de cambio positivo, a menudo recibido como regalo para marcar una transición importante.
Tres colocaciones donde la paleta negro-sobre-plata funciona especialmente bien: sobre la solapa de un blazer antracita o marino, donde el contorno plateado atrapa la luz y los campos alares negros leen como contraste gráfico; sobre una bufanda clara de cachemir, donde la libélula se convierte en el único ancla; en la banda frontal de un sombrero de lana o de una boina, donde la cola larga traza una línea inesperada. Más libélulas con el mismo sistema magnético en broches libélula; los broches magnéticos completos en broches magnéticos; todos los motivos animales e insectos en pines de animales.
El broche se compone de dos piezas: la cara visible en metal plateado con todo el diseño, y un pequeño disco trasero con dos imanes de neodimio. Ambas se atraen a través del tejido, sin alfiler. La sujeción cubre tejidos de hasta unos 4 mm de espesor (seda crep, cachemir, abrigo ligero, chaqueta acolchada). La cola articulada no interfiere con el imán (el imán se sitúa detrás del tórax), por lo que la libélula queda plana y estable.
Cuerpo de aleación de zinc con acabado plateado rodiado. Strass cristal transparente para la columna del tórax y los acentos de la cola, engastados en los alvéolos y sellados. Esmalte negro y gris oscuro mate en los campos alares, con líneas de nervadura blancas pintadas, sellados contra polvo. Guarda el broche tumbado en una bolsita suave separado de otras joyas metálicas, límpialo con paño de microfibra seco, evita el contacto con perfume, laca y agua clorada.
| Dimensiones | 7 x 5 cm |
|---|---|
| Material | Aleación de zinc, acabado plateado rodiado |
| Decoración | Columna de cuatro cristales, campos alares esmalte negro/gris con nervaduras blancas, tres pequeños cristales a lo largo de la cola |
| Cierre | Doble imán de neodimio, sin alfiler |
| Tejidos adecuados | Seda, punto, lana, denim, fieltro, polipiel |
La libélula se lee en joyería como símbolo de transformación, adaptabilidad y ligereza. En el Modernismo y el Art Nouveau es una figura mágica (Lalique, Lluís Masriera); en la simbología popular marca el cambio positivo; en algunas tradiciones orientales trae suerte y coraje. La mayoría de quien la lleva hoy la trata como pequeño símbolo personal.
En la tradición de amuletos europeos y orientales, la libélula se asocia a la capacidad de adaptación, al cambio positivo y, en algunas lecturas japonesas, a la fuerza y el coraje (era un motivo recurrente en el diseño samurái). El broche recoge esta simbología en forma vestible.
Como con cualquier accesorio magnético, recomendamos a quienes lleven marcapasos, desfibrilador implantado o bomba de insulina mantener el broche a una distancia mínima de 15 cm del dispositivo y consultar con su médico antes de un uso regular.