Los broches de Navidad reunidos aquí son piezas de invierno: un motivo de esmalte, animado con strass, sobre un cierre magnético que se pone y se quita sin alfiler. Se lleva una noche y la prenda vuelve al armario sin marca alguna. Los colores, los acabados y los detalles del motivo se detallan en la ficha de cada pieza.

Un cierre que no pincha el tejido

Dos piezas, una a cada lado de la tela, que se atraen a través de ella: ahí termina todo el mecanismo. La ventaja se entiende enseguida, porque nada atraviesa el tejido y el jersey no se queda ni agujereado ni tirante. El límite es igual de claro: cuanto más grueso es el tejido, más lejos queda el imán de la joya y más floja resulta la sujeción. Sobre un abrigo de lana el imán no agarra igual que sobre un punto fino, así que pruébalo en casa y no en la puerta de la cena.

Broches de Navidad: los fallos más frecuentes al colocarlos

Casi todo lo que se le reprocha a un broche magnético viene de dónde se ha puesto, no de la pieza en sí.

Fallos al colocar un broche magnético y cómo evitarlos
Colocarlo demasiado bajoA la altura del pecho el motivo desaparece en las fotos. Súbelo hacia el hombro o la solapa.
Elegir una zona sin forroEn una sola capa de tela fluida el peso tira hacia abajo. Busca una parte forrada o doblada.
Ponerlo sobre un estampado cargadoEl motivo compite con el dibujo y pierde. Sobre estampado, mejor en el bolso o en el cinturón.
Dejarlo girar en una bufandaLa tela se mueve toda la noche: coloca la pieza donde el tejido quede plegado.

Los motivos del resto del año los encontrarás entre nuestros broches de mujer.

Cómo elegir el motivo

Una joya de fiesta se ve de lejos: de un lado a otro de la mesa, o en una foto. Por eso manda el contraste: un esmalte claro sobre lana oscura se lee al instante, mientras que una pieza muy detallada necesita ir arriba, cerca del cuello, para que el detalle no se pierda. El strass hace lo mismo con poca luz, que es la de casi todas las noches de diciembre. Si vas a regalarlo, el criterio es otro: el motivo tiene que parecerse a quien lo recibe, más que a la fecha.

Guardarlo de un invierno a otro

El esmalte y el strass piden poco: basta pasar un paño suave y seco al quitártelo para borrar las marcas de los dedos. Y póntelo siempre después del perfume y de la laca, nunca antes. Al guardarlo, el problema es el imán: cada pieza va separada del resto de la bisutería, en una bolsita o en su propio compartimento, o las cadenas y los cierres aparecerán pegados a ella. Guardado así, el mismo broche sale al invierno siguiente tal como entró. Vale para todos los modelos que se sujetan sin alfiler.

Preguntas frecuentes sobre el broche de Navidad

¿Desde cuándo se puede llevar un broche de Navidad?

Desde que salen las prendas de abrigo. Vale igual para una comida en familia que para una cena de fin de año, y se quita en un segundo si el plan resulta más discreto de lo previsto.

¿Sujeta bien en un tejido delicado?

Sí, y para eso está pensado: sobre seda o cachemir no deja agujero ni enganchón. En una tela muy fluida, elige una zona forrada o doble para que el peso no deforme la prenda.

¿Se puede combinar con otras joyas de fiesta?

Sin problema, siempre que no coincidan dos focos de atención en el mismo sitio. Si el broche va alto, el cuello se deja libre o lleva una cadena fina. Las demás piezas de temporada están en los accesorios de las fiestas.