Lo primero que ves son los cuadros: franjas blancas anchas, líneas negras finas, una banda oliva abajo y un rectángulo azul marino en el centro del frente, con una chapita dorada grabada encima.
Mide 30x24 cm y 11 cm de fondo. Mantiene la forma sin ayuda, se apoya sobre cuatro pies metálicos y guarda detrás un bolsillo con cremallera.
Las franjas cambian de anchura de un lado a otro, el negro aparece solo en líneas finas y el oliva cruza la parte baja. Ese reparto irregular de las franjas se reconoce de lejos, incluso antes de distinguir los herrajes. Si quieres comparar antes de decidirte, ahí tienes las otras hechuras a cuadros y estampadas de la misma sección.
Las asas nacen de dos anillas doradas en forma de D y quedan cortas, pensadas para llevarlo colgando de la mano. La bandolera es otra historia: se engancha en los laterales con dos mosquetones y sale de ahí en un segundo, así que el mismo bolso te sirve para llevarlo con las manos libres o pegado al cuerpo. El cierre está arriba, con una cremallera que recorre todo el ancho.
Estos son los datos que da Gallantry para este modelo.
| Ancho | 30 cm |
|---|---|
| Alto | 24 cm |
| Fondo | 11 cm |
| Caída de las asas | 12 cm |
| Peso en vacío | 0,855 kg |
La parte de atrás lleva un bolsillo plano con cremallera dorada, el sitio evidente para lo que sacas y guardas cada dos por tres. Debajo aparecen cuatro pies metálicos, uno en cada esquina, que es donde el bolso se apoya de verdad. Y en el frente, las dos solapas con hebilla de pincho y remaches a la vista hacen de marco al rectángulo azul.
Un bolso con cuadros tan marcados combina bien con un abrigo liso y le da algo que decir a un vaquero oscuro. El azul marino de las asas repite el del rectángulo central, y por eso el estampado no parece pegado encima. Sus 30x24 cm son la medida justa para el uso diario: el dibujo se ve entero y el bolso no domina la silueta. Lo demás está en la sección que reúne bolsos, carteras y pequeños accesorios.