La boquilla metálica se abre tirando de las dos bolas de tono bronce que la rematan; al juntarlas otra vez, la solapa chasquea y aguanta. Ese gesto abre la boca entera de una vez, así que las monedas se ven de golpe. El muelle de la montura es lo que sujeta el conjunto, y por eso la solapa se abre por las bolas y no tirando de la tela.
Por delante, el dibujo ocupa toda la solapa redondeada: la protagonista aparece entre flores y fachadas trazadas con líneas blancas finas, una mariposa coral arriba y una caligrafía tenue de fondo. Bajo el dibujo corre un renglón en inglés, en cursiva, tan pequeño que hay que acercarse para leerlo. Por detrás, en cambio, no hay nada: gris liso de lado a lado, con una placa grabada como único relieve. Según la cara que dejes arriba, el mismo monedero resulta llamativo o discreto.
| Solapa delantera | Jardín dibujado, mariposa coral, renglón en cursiva inglesa |
|---|---|
| Solapa trasera | Gris sin estampar, placa grabada en el centro |
| Cuerpo y cierre | Malva claro con lunares blancos, base rosa palo, costados grises, boquilla de dos bolas en bronce, 13 x 9 x 3,5 cm |
De las tres medidas, la que decide es la última: 3,5 cm de fondo dan cuerpo a un formato que, plano, sería una simple funda. A lo ancho, los 13 cm admiten una tarjeta a lo largo sin doblarla, aunque un mazo entero pide otra forma. Compara anchos, fondos y sistemas de apertura entre los demás tamaños y cierres del apartado antes de decidirte.
Coral y rosa se imponen sobre un bolso liso, de tejido vaquero o en crudo, y se pierden sobre un estampado cargado; ahí es donde interesa darle la vuelta. En el lateral asoma una lengüeta de tela, visible por las dos caras. Cada pieza de la colección lleva un dibujo distinto, y los verás todos en los otros dibujos estampados de la serie.