En este reloj Ernest el dibujo no se queda en la esfera. Una flor pintada de pétalos rojo anaranjado ocupa el fondo azul, y desde ahí el motivo sigue por toda la correa.
La caja redonda de metal plateado mide 38 mm. Los eslabones planos se montan sobre un muelle: no hay hebilla que abrochar.
Sobre un fondo rosa empolvado crece una flor azul de tallo negro, plantada en una maceta verde con lunares amarillos. Un poco más allá, un tulipán rojo se recorta contra franjas verticales rosas, amarillas y azules. Los eslabones planos van montados sobre un muelle, así que la correa se estira para dejar pasar la mano y luego vuelve a ceñirse sola a la muñeca.
Cinco pétalos rojo anaranjado se abren alrededor de una espiral rosa y dos hojas verdes bajan hacia el borde. Los números blancos, perfilados en negro, no guardan la misma distancia entre sí: cada uno cae donde la flor deja hueco. Por encima pasan agujas finas de color plata, y la corona roja, en el lado derecho, repite el color de los pétalos.
La caja redonda mide 38 mm, lo bastante ancha para que la flor se lea de un vistazo y lo bastante contenida para una muñeca fina. El cristal mineral cubre la esfera y un movimiento de cuarzo japonés acciona las tres agujas.
| Caja | Redonda, metal plateado, 38 mm |
|---|---|
| Cristal | Mineral |
| Movimiento | Cuarzo japonés |
| Correa | Eslabones planos sobre muelle, extensible, sin cierre |
| Colores | Azul profundo, rojo anaranjado, verde, rosa empolvado |
Es en verano cuando este reloj luce de verdad: con el brazo al aire se ve la correa completa y el dibujo se lee entero. De viaje funciona igual de bien, porque entra y sale sin pelearse con ningún cierre y no hay que ajustarlo. Entre los demás modelos con esta misma correa de muelle puedes ver los estampados uno al lado del otro antes de decidir. Si prefieres algo más discreto, en toda la serie de relojes Ernest hay esferas de un solo color.
Pásale un paño seco por los eslabones al final del día, sobre todo donde la correa roza con la manga, y el dibujo se mantiene limpio. Quítatelo antes de la ducha y del baño en el mar, y guárdalo lejos de otras joyas, que rayan el cristal con facilidad.