Un bolso bandolera de mujer te deja las manos libres, en el metro, en bici o paseando por el centro. Los nuestros, también llamados bolsos cruzados, son de lona, tejido estampado, lino, paja trenzada, polipiel y ante sintético, casi siempre con correa regulable y desmontable.

Colores y acabados del bolso bandolera

Antes de mirar la forma conviene mirar el color: es lo que decide si el bolso saldrá dos veces al año o dos veces por semana.

Colores y acabados más frecuentes, y con qué combinan
Color o acabadoCon qué funciona
Camel y topoNeutros cálidos que van con vaquero, punto crudo y abrigo beige. Los más fáciles de repetir a diario.
Azul marino y negroPara la ropa de trabajo y las tardes de invierno. Aguantan bien el roce sin marcarse.
Mostaza y verdeAportan el punto de color cuando el resto va liso. Mejor con tonos tierra que con estampados.
Cierre dorado o efecto lúrexLevanta un conjunto sobrio sin necesidad de más accesorios.
Estampados ilustrados y motivos étnicosSe llevan mejor con prendas lisas alrededor: vaquero crudo y punto de un solo color.
Beige claro y naturalVan con los modelos de paja y con la ropa de lino del verano.

Lona, lino, paja o polipiel

La lona y el algodón estampado aguantan algún golpe y se llevan todo el año. El lino, casi siempre rematado con un hilo dorado o plateado, pertenece a la primavera y al verano. La paja trenzada, a veces trabajada con macramé, borlas o bordados, es una pieza de verano y no aguanta un día de lluvia. La polipiel está a medio camino: se limpia con un paño y se combina con el tejido en los modelos de patchwork. El ante sintético y el bouclé suavizan una silueta cuadrada. Los modelos trenzados de verano tienen su propio apartado.

La correa del bolso cruzado: larga, corta o fuera

Casi todas las correas se alargan y se desenganchan. Cruzada al pecho, la bandolera reparte el peso sobre el torso y descarga en la cadera contraria, y no se mueve entre la gente. Llevado al hombro, el mismo bolso se vuelve más de vestir. Y si la quitas del todo, un modelo plano se lleva en la mano por la noche. Algunos vienen con una segunda correa trenzada de inspiración étnica, suficiente para cambiar el carácter de un bolso liso. Mira el ancho de la correa si sueles llevarlo muy cargado: una correa estrecha se nota en el hombro al cabo de una hora.

Medidas reales, en centímetros

Palabras como «mini» o «amplio» dicen poco. Estas son las cifras que aparecen en las fichas. Un clutch ronda los 12,5 × 19,8 × 3 cm. Un bolso redondo se queda en 20 × 5,5 × 14 cm: móvil, tarjeta, llaves y poco más. Una riñonera o un modelo cuadrado multibolsillos se mueven entre 23 × 14 × 12 cm y 24 × 7 × 16 cm, la medida en la que ya caben una cartera y un neceser pequeño. Las carteras con solapa van desde 24 × 18 × 7 cm, en lino, hasta 28 × 24 × 12 cm, y los sacos más profundos llegan a 31 × 27 × 13 cm. Entre dos medidas parecidas, fíjate en el fondo antes que en el ancho.

Qué se abre deprisa y qué se abre despacio

El cierre pesa más en el día a día que el color. Una solapa se abre más despacio, pero nada se sale cuando el bolso se balancea al andar. Una cremallera en el compartimento principal se abre más rápido, y dentro suele haber además un bolsillo para tarjetas. Los cierres magnéticos se abren con una mano y sin ruido. Un bolsillo plano en la parte de atrás te permite guardar el móvil o el abono de transporte sin tener que abrir el bolso. Si prefieres comparar antes todas las familias, échale un vistazo a nuestros bolsos de mujer.

Limpieza y guardado

La lona y el algodón se limpian con un paño húmedo y agua tibia con jabón, dando toques en lugar de frotar para no estropear el estampado. A la polipiel le basta un paño suave, sin cremas nutritivas: el revestimiento no absorbe la crema, que se queda en la superficie y acaba cuarteándolo. El ante sintético revive con un cepillo blando, con el bolso ya seco del todo. La paja se desempolva en seco y se mantiene lejos de la lluvia y del radiador, que la vuelven quebradiza. Guarda los bolsos de pie y algo rellenos: así las solapas conservan el pliegue. Las piezas planas, como los monederos y tarjeteros, caben dentro sin ocupar el compartimento principal.