Dos tonos y ninguna mezcla: tejido crudo de trama gruesa en el frente, con franja camel abajo, y material liso camel en espalda, laterales y base. La lengüeta central cierra bajo una placa dorada.
Lleva asa de hombro fija y una correa larga desmontable con mosquetones, bolsillo de cremallera en la espalda y cuatro tachuelas doradas bajo el fondo. Medidas: 23 x 23 x 12 cm.
Dos materiales, repartidos sin ambigüedad. Delante, tejido de trama gruesa en color crudo con el hilo a la vista y una franja camel que cruza la parte baja subiendo hacia un lado. A partir de ahí el bolso cambia de registro: espalda, laterales y base son de material liso, sin tejido, en ese mismo camel. Son dos tonos bien separados y no una mezcla, así que el conjunto funciona igual con un abrigo claro que con vaqueros. Si quieres ver el abanico completo antes de decidir, ahí tienes modelos para el día a día y para salir.
El cierre es de los que no se ven: una lengüeta camel y una placa dorada rectangular, nada más, centradas en el borde y sin sobresalir del canto. En los laterales hay anillas para el asa, sujetas con remaches abombados, y bajo la base, cuatro tachuelas. Aquí anillas, remaches y tachuelas a juego mantienen una sola lectura del metal, sin saltos de tono, y esas tachuelas levantan el fondo unos milímetros de la mesa.
| Medidas | 23 x 23 x 12 cm |
|---|---|
| Colores | Crudo en el frente, camel en el resto |
| Asas | Asa de hombro fija y correa desmontable |
| Detalles dorados | Placa, anillas, remaches y cuatro tachuelas |
El asa corta no es un descuido, es una decisión: remachada a las anillas, mantiene el bolso pegado al costado, bajo el brazo. En una de las fotos aparece una segunda correa más larga, colocada debajo del bolso, con mosquetones en los extremos y una hebilla para ajustar el largo. Enganchada, el bolso pasa a cruzarse sobre el cuerpo y las manos quedan libres. Si te convence este planteamiento, mira también lo demás que firma esta casa.
Detrás no hay adorno, hay un bolsillo: una cremallera de lado a lado, del mismo tono que el material, con una lengüeta pequeña en el tirador para encontrarla sin mirar. Ahí van el abono de transporte o el móvil, a mano y a la vez resguardados. Con unas medidas casi cuadradas, el bolso se queda en lo que de verdad usas en una jornada.
Conviene limpiarlo antes de guardarlo, no cuando ya hay una marca. Un paño apenas humedecido, pasado en el sentido de los hilos, retira el polvo que se deposita en el tejido. Guárdalo de pie, sin nada pesado encima, y la silueta se mantiene.