Doce cuadros distintos ocupan toda la parte delantera: purpurina blanca, verde, turquesa y lila, recuadros metalizados en dorado y plateado, un cebra azul marino y crudo, un damero blanco y negro. El marco, las asas y los laterales se quedan en lona cruda lisa, que es lo que sujeta el conjunto.
Mide 35 x 30 cm. Lo llevas de la mano con las dos asas redondas, o al hombro enganchando la correa tejida en las anillas doradas.
Con doce estampados delante, la ropa hace mejor el papel de fondo: un vaquero recto y una camisa blanca, un vestido liso, un traje en un solo tono. Los recuadros dorados y plateados ya aportan todo el brillo metálico, así que con un reloj o unos aros basta. Y como el crudo domina el resto del bolso, combina mejor con calzado claro que con negro.
Cuatro cuadros de ancho, tres de alto, doce en total y ninguno repetido. Arriba: purpurina blanca fina, un dorado metalizado liso, un verde esmeralda que destella y un damero blanco y negro en relieve. En medio: estampado de cebra en azul marino y crudo, purpurina turquesa, plateado liso y un dorado arena de grano grueso. Abajo: lila tornasolado, un tejido dorado de dibujo geométrico, un gris salpicado de confeti de colores y un recuadro azul grisáceo con lentejuelas redondas pequeñas.
El adorno se queda delante y no da la vuelta. Una franja ancha de lona cruda lisa rodea los cuadros, sigue por las dos asas y cubre laterales y base, donde el tejido se ve claramente labrado. De perfil el bolso resulta sobrio, y eso es justo lo que impide que doce estampados se conviertan en ruido.
| Medidas | 35 x 30 cm |
|---|---|
| Parte delantera | Doce cuadros: purpurina, metalizados dorado y plateado, cebra, damero, lentejuelas |
| Resto del bolso | Lona cruda lisa, tejido labrado en laterales y base |
| Cómo se lleva | Dos asas redondas más una correa tejida desmontable |
| Herrajes | Anillas, mosquetones y remaches en color dorado |
Treinta y cinco centímetros de ancho por treinta de alto: caben una libreta, un estuche y una botella pequeña sin que los laterales se abomben, y el fuelle que se adivina en la segunda foto le da fondo de verdad. Las asas cortas se meten en el hueco del codo y dejan los cuadros a la vista; cuando necesitas las manos libres, el bolso baja a la cadera con la correa tejida. El volumen sale del ancho, no de una altura que te golpearía al andar.
La correa va enganchada en las anillas doradas, no cosida, así que se quita entera y otra puede ocupar su sitio. Es la manera más barata de dar otro aire a un bolso que ya tienes, y por eso Mode Tendance mantiene las cintas estampadas que se venden por separado.
Dos cosas: el roce repetido y la humedad. Pasa un paño suave apenas húmedo, dando toques en lugar de frotar, y guarda el bolso en plano y lejos del sol directo para que el crudo siga siendo crudo. Las costuras entre cuadro y cuadro son el punto delicado y conviene mantenerlas secas. Si te parece demasiado mantenimiento, entre los modelos lisos de dos asas encontrarás opciones más llevaderas.
Ficha técnica