Un bolso de mano negro con el cuerpo entero plisado en vertical y una boquilla metálica dorada en la parte superior. El cierre lo forman dos bolas que se aprietan con los dedos.
Mide 22,5x18cm, es decir, un bolso pequeño. Lo llevas de la mano por las dos asas cortas o cruzado, con la correa fina que se engancha a los lados.
El plisado no está impreso ni cosido encima: es el propio material el que va ondulado, de arriba abajo, en surcos muy juntos. Sobre esa superficie la boquilla dorada actúa como una línea recta que corta el movimiento. Ese contraste entre lo ondulado y lo recto es todo el diseño del bolso, y no hace falta más.
Un bolso negro pequeño con dorado se defiende sin esfuerzo con un vestido liso oscuro y con un traje sastre. Donde funciona mejor de lo que parece es con vaqueros y camisa: el plisado le quita al conjunto ese aire de bolso heredado que tendría un modelo liso de la misma forma. Si buscas otras hechuras para las mismas ocasiones, la sección donde se ven juntas las formas pequeñas y las grandes ayuda a decidir.
Móvil, llaves, tarjetero y un labial: ahí se acaba la lista. La agenda, el neceser y el libro se quedan en casa. La medida que conviene mirar no es la anchura sino los 10 cm de fondo, porque con una boquilla rígida el fondo es lo único que puede ceder cuando metes algo. Gallantry indica además 8 cm de paso bajo las asas y 0,46 kg de peso.
| Forma | Bolso de mano plisado, apertura de boquilla |
|---|---|
| Color | Negro con herrajes dorados |
| Medidas | 22,5x18cm, 10 cm de fondo |
| Paso bajo las asas | 8 cm |
| Peso | 0,46 kg |
| Cierre | Bolas doradas sobre boquilla metálica |
| Formas de llevarlo | Dos asas cortas, correa desmontable con mosquetones |
| Marca | Gallantry |
Las dos asas redondas son fijas y se quedan de pie cuando dejas el bolso encima de una mesa. La correa fina, en cambio, va suelta: entra y sale de dos anillas laterales con mosquetones dorados. Esa es la diferencia entre llevarlo en la mano una noche y cruzarlo por la mañana sin pensar en él. Si eso es lo que decides primero, mira la sección en la que la correa manda sobre la hechura.
En un bolso plisado el desgaste no aparece en el centro del cuerpo sino en las zonas lisas: la banda del fondo, que es la que roza contra las superficies, y las lengüetas de las que arrancan las asas. Son dos puntos que merece la pena mirar de vez en cuando. El plisado en sí pide poco, aparte de no pasarse los meses debajo de otras cosas.