Este bolso de mano patchwork mostaza se abre por tres sitios: la cremallera de arriba recorre toda la boca, otra cruza el frente en diagonal y una tercera queda plana en la parte de atrás. Delante conviven cuatro tejidos, entre ellos un trenzado crema en espiga. Por dentro, forro estampado, un bolsillo abierto y otro con cremallera.
No es lo mismo abrirlo entero que meter dos dedos y sacar el móvil. Aquí tienes las dos cosas: una cremallera superior que recorre toda la boca y dos bolsillos exteriores a los que llegas sin soltar el bolso. Con el uso acabas repartiendo lo que llevas según la prisa que tengas.
Ciérrala y el bolso ya no se abre solo al apoyarlo de lado. Es la que usas al salir y al llegar, poco más, porque para lo demás casi siempre te basta con una de las otras dos.
| Cremallera | A dónde da |
|---|---|
| Arriba, de lado a lado | Al compartimento principal |
| En diagonal, delante | A un bolsillo plano exterior |
| Recta, detrás | A un segundo bolsillo exterior |
Cruza el frente en oblicuo, justo por debajo del triángulo beige y al lado del trenzado crema en espiga, y se abre con una mano mientras la otra sujeta el asa. Ahí van el billete de metro, la tarjeta, el papel que te acaban de dar. Si comparas formas antes de decidirte, entra en el apartado al que vuelves cuando cambias de bolso.
La de atrás va plana sobre el mostaza liso, sin nada que la interrumpa. Cuando llevas el bolso al hombro queda pegada al cuerpo, así que es el sitio lógico para lo que no quieres tener a la vista.
Suéltalo en una silla y el cuerpo cede un poco: no hay armazón que lo mantenga rígido, y las asas caen hacia los lados. La correa desmontable se suelta de los anillos con dos mosquetones, y sin ella vuelve a ser un bolso de asas. Por dentro, el forro estampado de rombos deja ver el fondo mejor que uno oscuro.
Y si lo que necesitas es meter mucho más, mira los bolsos que se llenan en el mercado.