El bolso de mano Mandoline llega con una estructura firme, que se sostiene sola en cuanto lo dejas sobre una mesa.
Todo el rojo es uniforme y granulado, sin brillo. Solo el bolsillo delantero rompe esa superficie, con un recuadro trenzado y una hebilla en tono latón.
La forma recuerda a un pequeño bolso bowling: base rectangular y parte alta redondeada. Los laterales llevan un fuelle marcado por una costura vertical, y los cantos de las correas y de la solapa van pintados en un tono oscuro que dibuja el contorno de cada pieza. Los pespuntes quedan a la vista de principio a fin.
Arriba el bolso se abre de lado a lado. El tirador en tono latón lleva una M grabada, y ese mismo tono vuelve en las hebillas y en la anilla del costado. Detrás, un bolsillo horizontal con cremallera deja a mano lo que sacas más veces al día.
| Marca | Mandoline |
|---|---|
| Color | Rojo |
| Forma | Bowling estructurado, base rectangular |
| Cierre | Cremallera en el borde superior |
| Cómo se lleva | Asa corta y bandolera plana |
| Detalle delantero | Bolsillo con solapa y recuadro trenzado |
El bolsillo de delante se cierra con una solapa de borde inferior curvado. Su mitad baja está forrada con un recuadro trenzado en damero, el único dibujo de todo el bolso.
Una correa vertical cruza la solapa. Arriba la sujeta un botón redondo; a media altura, una hebilla rectangular; por debajo, la correa sigue suelta. Del costado cuelga la etiqueta de cartón de Mandoline, atada con un cordel de yute.
Con vaqueros y camisa blanca funciona directo, sin más vueltas. Sobre punto crudo o beige, el rojo calienta el conjunto; sobre gris marengo o azul marino, lo corta. Si llevas cinturón o botines en marrón, el tono latón de las hebillas hace de puente entre el rojo y el marrón. Y para comparar formas antes de decidir, la tienda reúne otros bolsos de mano con asa corta y bandolera.