En este bolso de mano camel caben una carpeta, unas zapatillas de recambio y una bufanda, y aún queda sitio en los bolsillos interiores.
Mide 45 x 29 x 14 cm y se cierra con una cremallera de lado a lado. Delante, un bolsillo de parche desaparece bajo una solapa plateada con hebilla; detrás, otro bolsillo con cremallera recorre todo el ancho.
El fondo admite una carpeta en horizontal y encima todavía entran unas zapatillas de recambio y una bufanda enrollada, porque el volumen sube en vertical más de lo que parece desde fuera. Dentro, una pared lleva un bolsillo con cremallera y la otra uno abierto. El forro es verde oscuro, con un pequeño motivo geométrico dorado repetido. Si prefieres formatos que se sujetan con la mano, mira los bolsos de asa corta del catálogo.
El cuerpo es de polipiel camel grabada, con una pátina irregular que oscurece en los pliegues, y la silueta se ensancha hacia arriba: más abierta en la boca que en la base. Los herrajes, plateados y envejecidos, piden bisutería fría al lado, o ninguna. En esa línea trabajan las carteras blandas de la misma firma.
El bolsillo de parche queda cubierto por un panel plateado de brillo tenue, sujeto por una tira de polipiel camel y una hebilla de espiga. Es lo que separa este modelo de un camel liso sin más, y lo que decide si el bolso pasa desapercibido o no.
| Medidas | 45 x 29 x 14 cm |
|---|---|
| Cierre superior | cremallera de lado a lado en la boca |
| Asas y correa | dos asas sobre trabillas y una correa regulable de quita y pon |
| Exterior | polipiel camel grabada, pátina irregular |
| Forro | verde oscuro, motivo geométrico dorado pequeño |
| Bolsillos | uno de solapa delante, uno con cremallera detrás, dos dentro |
Las dos asas finas pasan por trabillas en el borde y aguantan el bolso en la mano o colgado del hombro. La correa regulable se engancha a las anillas laterales con dos mosquetones y sale entera cuando no la necesitas: entonces el bolso se cruza sobre el cuerpo y las manos quedan libres, que es justo lo que hace falta en el autobús a primera hora.
Basta un paño apenas húmedo, y el resultado llega bastante más rápido que en el lino o la lona, que absorben la humedad. El panel plateado va aparte: paño seco, porque guarda las huellas. Lo que no perdona es el roce continuo con un vaquero oscuro recién comprado, que destiñe sobre los tonos claros.