El dorso de estos guantes lleva un estampado pictórico: pequeños bloques de color puestos uno junto a otro en negro, gris, beige, rosa palo y algún toque de ocre. La palma, en cambio, es negra lisa, y un ribete negro estrecho recorre los dedos y la abertura de la muñeca. Forro de terciopelo, talla única y elasticidad suficiente para ponértelos de un tirón.
El estampado llega hasta la punta de los dedos por el dorso y se detiene en el canto de cada dedo. La palma queda negra lisa, sin dibujo alguno, y en el lateral de la muñeca va cosida una pequeña presilla negra. Por eso el mismo par puede resultar discreto o llamativo sin que cambie nada en él: todo depende de hacia dónde mire la mano.
El dibujo se construye por acumulación: manchas de pintura yuxtapuestas, superpuestas como brochazos todavía frescos. Los grises oscuros y los negros sostienen el fondo, el beige y el rosa palo lo aclaran, y algún trazo ocre interviene sin llegar a imponerse. Como ningún color destaca sobre los demás, el par funciona igual con un abrigo negro que con uno camel. Si buscas otra cosa, el resto de guantes de terciopelo está en la misma sección.
| Material exterior | Terciopelo de ante sintético |
|---|---|
| Composición | 90 % poliéster, 10 % elastano |
| Forro | Terciopelo |
| Talla | Talla única |
| Colores | Multicolor: negro, gris, beige, rosa palo, ocre |
El exterior es un terciopelo de ante sintético con una parte de elastano, y es esa parte la que hace viable la talla única: el tejido acompaña la mano en lugar de imponerle una forma.
El terciopelo estampado lleva mal dos cosas: el centrifugado fuerte, que aplasta el pelo, y el calor seco, que apaga los colores. Con un secado en plano y lejos del radiador, la superficie sigue siendo la misma. El roce continuo contra una cremallera o un asa rígida acaba sacando brillo al terciopelo, así que es mejor guardarlos extendidos que aplastados en el fondo de un bolsillo.
A un par de metros el estampado se lee como una textura jaspeada en tonos neutros, y solo al acercarse se distinguen los trazos sueltos. Esa doble lectura explica que un par así no cansa: discreto por la calle, interesante cuando alguien se fija. Para que nada compita con él, lo más seguro es una bufanda lisa, que puedes buscar en nuestro surtido de bufandas.
Ficha técnica