Un par liso en tono topo, con el puño de canalé lo bastante ancho para llevarlo doblado o subido por la muñeca.
Los tres botones redondos del dorso siguen una costura oblicua y no abrochan nada. La palma queda sin corte. Talla única.
Cada dedo lleva la suya por el dorso. El pulgar va montado como pieza aparte, con una costura que baja en curva desde su base hacia la muñeca, de modo que ningún corte atraviesa el centro de la mano. Es un montaje sencillo, de los que se aprecian antes con la mano que con la vista.
En el interior de la mano todo es igual: superficie mate, sin piezas añadidas ni pespuntes que la crucen. La única excepción está en la punta de un dedo, donde el tejido se aclara y toma un brillo dorado. Es la clase de detalle que la foto pequeña no llega a mostrar.
Un par liso y sin cierres se coge de camino a la puerta. La mano entra sin esfuerzo por el puño de punto y el par se retira igual de rápido, que es lo que se pide a unos guantes de diario. Si quieres ver qué más hay esta temporada, pasa por el resto de pares disponibles ahora mismo.
Puesto, el puño sube por la muñeca y se detiene justo después del hueso. En plano vuelve a doblarse sobre sí mismo y forma un vuelto alto sobre la mano. El canalé es más ancho que el resto del guante, lo justo para que la manga pase por encima o por debajo. El mismo canalé reaparece en los modelos de punto que se quedan en la muñeca.
Nadie los va a abrochar nunca. Van en fila siguiendo una costura oblicua que sube desde el puño hacia el centro del dorso, y enfrente no hay ojal que los espere. Son redondos y algo abombados, del mismo tono topo que el tejido, y si destacan es porque tienen brillo sobre una superficie mate.
Ficha técnica