Los cinco dedos quedan cerrados en ante y, a partir de ahí, todo lo que sube es punto. Las puntas son redondeadas y unas costuras marcadas las separan. Encima va el mitón de punto, que arranca en el nacimiento de los dedos y acaba en el antebrazo. Son dos capas que se mueven por separado, no un guante más grueso.
Hay manos que se enfrían antes que el resto del cuerpo y tardan mucho más en recuperarse. Para ellas, un guante fino se queda corto y una manopla gruesa estorba. Esta combinación reparte el trabajo: el ante se ocupa de los dedos y el punto acanalado añade grosor justo donde la piel queda más expuesta.
La muñeca es el punto débil de cualquier guante: entre la manga y el puño queda casi siempre una franja al aire. Aquí esa franja la cubre el punto, que puede subir buena parte del antebrazo. En el dorso de la mano se superponen las dos piezas, y en los dedos queda solo el ante fino, lo justo para seguir agarrando las cosas.
La cobertura no es la misma en toda la mano.
| Muñeca y antebrazo | Solo punto acanalado, a la altura que elijas |
|---|---|
| Dorso de la mano | Las dos capas superpuestas |
| Dedos | Solo ante; el pulgar sale por la abertura del punto |
Quien solo quiera abrigo en la muñeca tiene el punto que cubre muñeca y antebrazo en la sección de al lado. Quien busque lo contrario, más espesor sobre los dedos, encontrará los modelos que abrigan más. Este par se queda en el medio y se vende en talla única para las dos capas, con la elasticidad en el punto y no en las costuras.
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