Un bolso de mano con forma de trapecio para el día entero: cabe un cuaderno, un neceser y una botella pequeña sin que la forma ceda. Delante lleva un panel ilustrado con una viajera de sombrero junto a su maleta, sellos y montañas difuminadas; detrás, un bolsillo plano con cremallera. Los laterales llevan un relieve de cachemir en caqui oscuro y las asas son azul marino.
Para el que empieza con prisa y termina en una terraza. Entra lo de siempre, cuaderno, neceser, botella pequeña y el desorden habitual del bolsillo, y el bolso no se desploma al apoyarlo en la mesa. Con el frente ilustrado eso importa más de lo que parece: si la silueta se hunde, el dibujo se dobla con ella.
| Medidas | 36 x 25 x 13 cm |
|---|---|
| Cómo se lleva | Dos asas cortas, dos anillas laterales |
| Bolsillo exterior | Uno con cremallera en la parte trasera |
| Estampado | Escena de viaje delante, recortes de prensa detrás |
Las asas se cogen con la mano o se pasan por el antebrazo, nada más. A cada lado hay una anilla en tono dorado, igual que los remaches que sujetan las asas, y ahí puedes enganchar una correa de mosquetón si ya tienes una en casa. Así el bolso se lleva cruzado y te deja las manos libres.
Detrás el estampado cambia por completo: columnas de periódico antiguo y anuncios descoloridos en crema y negro. Encima va un bolsillo burdeos desgastado con cremallera, cuyo tirador tiene forma de clave de sol. Ahí van el abono de transporte, las llaves y el móvil.
La ilustración está montada como una página de cuaderno de viaje. La viajera espera sentada junto a la maleta, rodeada de sellos, etiquetas y un caballito, con montañas pálidas al fondo. Los tonos se quedan en rosa empolvado y gris azulado, así que el bolso combina con vaqueros crudos y con un vestido liso sin discutir con ninguno de los dos.
Si prefieres comparar antes de decidirte, echa un vistazo a la página que compara asas, cierres y materiales.
Y cuando la escapada pasa de un día, el relevo lo cogen los bolsos de nylon estampado para dos o tres noches.