El bolso redondo Mélanie Paris es un disco de polipiel azul marino con un mandala calado justo en el centro y un pompón de flecos colgado de una anilla plateada. Dos asas cortas para llevarlo en la mano y una correa desmontable para el resto del día.
Mide 32 x 32 x 8 cm y lleva forro estampado, un bolsillo con cremallera dentro y un segundo bolsillo con cremallera en la parte de atrás.
Sales con lo justo y vuelves con más: así funciona casi cualquier día, y este disco de polipiel azul marino lo aguanta sin perder la forma. El calado ocupa el centro de la cara delantera, con anillos de triángulos y puntitos que se abren hacia el borde, y el resto queda liso, sin pespuntes a la vista. Si todavía no tienes clara la forma, compáralo con otros bolsos redondos y de línea recta antes de decidirte.
El pompón de flecos cuelga de lado de una anilla plateada, a juego con los mosquetones de la correa y con la pieza que junta las dos asas. Son los únicos brillos del bolso, y por eso el calado sigue leyéndose como el motivo principal en lugar de competir con otros detalles.
El fondo de ocho centímetros es lo que cambia las cosas: una libreta y una botella pequeña entran de plano sin abombar el círculo, que mide treinta y dos centímetros de diámetro. Se abre por arriba, con una cremallera de lado a lado, y el forro estampado contrasta con el azul. Dentro hay un bolsillo con cremallera para lo menudo; detrás, otro bolsillo con cremallera en horizontal al que llegas sin abrir nada.
| Medidas | 32 x 32 x 8 cm |
|---|---|
| Exterior | Polipiel azul marino con mandala calado |
| Bolsillo trasero | Con cremallera, en horizontal |
| Correa | Desmontable y regulable, con mosquetones |
Son dos formas distintas de llevarlo, no una variante de la otra. Con las asas cortas el bolso se queda en la mano o en la muñeca, para cuando el conjunto tiene que verse limpio. La correa desmontable y regulable se engancha en las dos anillas laterales, cae a la cadera o más arriba según cómo la ajustes, y se quita en dos movimientos para guardarla plana dentro. Si lo que quieres es llevarlo cruzado, mira mejor los bolsos que ya vienen con tirante largo.
El interior es lo que más se ensucia: vacíalo de vez en cuando y pasa la mano por las esquinas del forro, donde se acumulan las migas y la arena. Por fuera, una esponja apenas húmeda y nada de detergente; el calado suelta el polvo con una brocha blanda. Guárdalo de pie, que así el círculo se mantiene mejor que aplastado.