El puente es corto y recto. Va de un aro al otro por el camino más directo, y eso mantiene los dos círculos muy juntos.
Cada aro es un círculo completo de plástico negro brillante, achatado apenas un poco por la parte de arriba, lo justo para que la forma no resulte perfectamente geométrica.
Detrás, las varillas cambian de material: metal dorado en su primer tramo, después un terminal negro que se alarga y baja.
Aunque el frente y las varillas estén hechos de materiales distintos, la montura no se lee como dos piezas pegadas. El puente corto y recto concentra la atención en el centro, y desde ahí la vista recorre los dos aros antes de llegar al metal. Si quieres comparar esta proporción con otras, echa un vistazo a las demás monturas redondas y cuadradas antes de quedarte con una.
Cinco elementos, cada uno con su función.
| Aro | Círculo cerrado de plástico negro brillante, achatado por arriba. |
|---|---|
| Puente | Barra corta y recta que une los dos aros por su lado interior. |
| Bisagra | Punto del ángulo exterior en el que el plástico se engrosa y sobresale. |
| Varilla | Vara fina de metal dorado, recta desde la bisagra hacia atrás. |
| Terminal | Pieza negra alargada que remata la varilla y desciende tras la oreja. |
Los aros ligeramente achatados por arriba rompen la simetría del círculo y dan a la montura una línea menos rígida de lo que parece vista de lejos, sobre todo cuando la llevas puesta y no sobre la mesa. Los cristales, gris oscuro y de tono parejo de arriba abajo, no dejan ver los ojos ni siquiera desde atrás.
A mediodía las gafas suben y bajan del rostro varias veces. Los terminales negros y alargados son los que sujetan cuando te las apoyas en el pelo, y los que hacen que se queden quietas al plegarlas sobre la mesa. Con ese gesto repetido, lo que llevas encima acaba entrando en la misma ecuación: lo que se anuda al cuello cuando aprieta el sol comparte con estas gafas la misma lógica de quitar y poner.
Ficha técnica