Con el pelo recogido, la patilla queda entera a la vista y la banda dorada calada pasa a ser lo primero que se nota. Con el pelo suelto solo asoma su arranque, junto a la bisagra, y el frontal negro se lleva toda la atención.
Ese frontal es un rectángulo ancho de aro grueso, negro y muy brillante, con las esquinas exteriores algo levantadas. Las lentes van degradadas, más cargadas arriba y más claras hacia abajo.
El calado no ocupa toda la patilla: se concentra en el tramo delantero, justo después de la bisagra, que es precisamente el que queda por delante de la línea del pelo. De ahí que el dorado se vea entero o a medias según cómo lleves el pelo ese día, más que según el ángulo desde el que te miren. Pasado ese tramo, la patilla vuelve al negro hasta la curva final. Es, en la práctica, un detalle que decides tú cada mañana, al recogerte el pelo o dejarlo suelto.
Tres zonas bien diferenciadas, en este orden.
| Junto a la bisagra | Negro liso, sin relieve, en continuidad con el aro del frontal. |
|---|---|
| El tramo calado | Banda dorada con volutas y rosetas pequeñas, calada y no maciza. |
| El terminal | Negro otra vez, curvado, sin decoración, igual que el puente. |
Una lente degradada no solo se mira: también se mira a través. La zona cargada queda arriba, donde está el cielo; hacia abajo la lente se aclara, así que el móvil, la carta de un bar o el bordillo llegan con menos filtro. Esa es la diferencia con un tinte plano, que trata igual el cielo y el suelo. La transición es progresiva: no hay un corte marcado entre la parte oscura y la clara.
Si quieres comparar, ahí tienes qué otras patillas llevan calado y cuáles se quedan lisas.
En la misma línea, los pañuelos y los broches del estante de al lado recogen bien ese tono dorado.
Ficha técnica