Lo dorado no está en el frontal. Está en las patillas, justo detrás de la bisagra, donde son más anchas: un panel liso enmarcado por un filete de puntitos.
El resto de la montura es todo carey, con manchas marrones y naranjas que no se interrumpen entre el frontal y las puntas.
El frontal es más ancho que alto. Dos cristales cuadrados con las esquinas suavizadas quedan casi pegados, separados por un puente corto, y el borde que los rodea mantiene el mismo grosor en todo el contorno. Ese grosor es lo que se ve primero, antes incluso que el tamaño de los cristales. Los cristales degradados pierden intensidad al bajar, hasta quedar casi miel en el borde inferior. Si te interesa más lo que pasa en el cristal que en la montura, en el mismo apartado hay lentes tintadas y degradadas.
| Frontal | Más ancho que alto, borde del mismo grosor en todo el contorno |
|---|---|
| Cristales | Más oscuros arriba, casi miel en la parte baja |
| Puente | Corto, deja muy poco espacio entre los cristales |
| Patillas | Anchas en la bisagra, afiladas hacia el terminal |
| Panel | Filete de puntitos, dos barras verticales, tres campos oscuros |
| Color | Marrón |
El carey está lleno de bordes: cada mancha termina donde empieza la siguiente y la mirada no encuentra dónde detenerse. El panel de la patilla es justo lo contrario, una superficie continua, y por eso destaca tanto aunque ocupe muy poco. Dentro de su filete hay dos barras verticales que separan tres campos lisos de color marrón oscuro.
De frente no se aprecia nada de esto: las patillas quedan detrás del frontal y la montura parece moteada de lado a lado. Aparece en cuanto giras la cara, y también cuando te las levantas sobre el pelo. En media estación, un cuadrado reversible te deja elegir: con la cara lisa hacia fuera, la montura se queda sola con el dibujo.
Ficha técnica