Reconocer un piercing de oreja infectado, curarlo con los gestos correctos y saber cuándo acudir al médico.
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Un enrojecimiento que se extiende, un dolor punzante, a veces una secreción: un piercing de oreja infectado es frecuente, sobre todo en las semanas posteriores a la perforación. La buena noticia es que una infección leve se reconoce pronto y suele calmarse con unos gestos sencillos. Lo importante es distinguir una infección real de una simple irritación y saber cuándo conviene acudir a un profesional.
Un piercing infectado muestra cuatro signos que empeoran en lugar de atenuarse: un enrojecimiento que rebasa el borde del agujero, una hinchazón caliente, un dolor punzante y una secreción espesa, amarilla o verdosa. En los primeros días, un leve enrojecimiento y algo de linfa clara son normales. El calor y el pus amarillo indican infección, y es ese paso de la cicatrización normal a la infección lo que conviene leer a tiempo.
La irritación permanece local, sin pus ni calor, y suele venir del roce, de una joya de mala calidad o de una limpieza demasiado agresiva. La infección avanza: la zona se vuelve más roja, dolorosa y caliente de un día a otro, y aparece un líquido opaco. Una costra clara que seca es inofensiva; una secreción con color y mal olor, no.
Una infección del lóbulo, bien irrigado, suele curar más rápido. Una infección del cartílago (helix, conch) es más seria: el cartílago se irriga mal, cicatriza despacio y puede derivar en pericondritis, una infección profunda que exige atención médica sin demora. Para ubicar cada punto, nuestra guía de los tipos de piercing de oreja los describe.
Ante un piercing infectado leve, el objetivo es limpiar sin agredir y dejar que la infección drene. Nunca retires tú mismo el pendiente: el agujero se cerraría atrapando la infección dentro, con riesgo de absceso. Por eso se mantiene la joya puesta, se lavan las manos y se limpia con suavidad.
No, salvo indicación médica. El pendiente mantiene abierto el canal y permite que salga el pus; quitarlo demasiado pronto encierra la infección. Si hay que cambiar la joya, espera al final de la cicatrización o pide consejo profesional, y elige luego un material bien tolerado.
El cuidado básico es sencillo. Limpia con suero fisiológico dos veces al día, sin girar la joya, dando toques con una gasa estéril. Se evitan el alcohol, el agua oxigenada y las pomadas grasas, que retrasan la curación. Una compresa tibia alivia el dolor. La rutina completa está en nuestro artículo sobre cómo limpiar un piercing de oreja durante la cicatrización.
Un piercing ya cicatrizado puede infectarse más tarde por un cambio de joya no estéril, un roce repetido, una alergia al níquel o una mala higiene. El canal sigue siendo una pequeña herida que puede dar lugar a un piercing infectado si se descuida. Cambiar de pendiente con las manos limpias y elegir un material sin níquel reduce mucho ese riesgo tardío.
Algunos signos exigen atención rápida. La fiebre exige atención médica inmediata, igual que las líneas rojas que se extienden. Acude también si el dolor es intenso, si el pus es abundante, si el cartílago está afectado o si nada mejora tras dos o tres días de cuidados. El médico puede recetar un antibiótico adecuado; nunca te automediques.
La prevención empieza por el lugar y el material de la perforación. Un perforador profesional, material estéril y una joya hipoalergénica reducen mucho el riesgo. El acero quirúrgico 316L y el titanio liberan muy poco níquel, principal causante de las reacciones, según la norma europea EN 1811. Evita tocar el piercing con las manos sucias, dormir sobre él y cubrirlo de cosméticos. Para una joya de recambio segura, mira nuestras joyas para la oreja de acero hipoalergénico.
Si tu piercing se infecta, la zona se enrojece, se hincha, duele y suele soltar pus amarillo. Un piercing infectado leve del lóbulo se controla limpiando con suero fisiológico dos veces al día y sin quitar la joya. Si empeora, afecta al cartílago o aparece fiebre, necesitas atención médica para evitar complicaciones.
Mantén la joya puesta, lávate las manos y limpia el piercing con suero fisiológico dos veces al día con una gasa limpia. Evita el alcohol, el agua oxigenada y las pomadas, que retrasan la curación. Una compresa tibia alivia el dolor. Si no mejora en dos o tres días, acude a un farmacéutico o médico.
No, no por tu cuenta. El pendiente mantiene abierto el canal para que la infección drene; quitarlo pronto encierra el pus dentro y puede formar un absceso. Déjalo en su sitio, limpia alrededor y cámbialo o retíralo solo siguiendo el consejo de un profesional o cuando la cicatrización haya terminado.
Usa suero fisiológico o solución salina estéril, dos veces al día, dando toques suaves sin girar la joya. Seca con una gasa limpia. No uses alcohol, agua oxigenada ni antisépticos con color, que irritan y ocultan la evolución. Si la infección persiste, puede hacer falta un antiséptico o un antibiótico con receta.
Mode Tendance, redacción de joyería y accesorios. Publicado el 26 de junio de 2026. Este artículo es informativo y no sustituye el consejo médico. Fuentes: gaes.es (infección del piercing en la oreja); norma europea EN 1811 sobre liberación de níquel.