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En España poner pendientes a una recién nacida forma parte de la costumbre familiar, y muchas veces se hace en la propia maternidad antes del alta. La práctica sigue siendo mayoritaria, pero las recomendaciones pediátricas han cambiado el enfoque: la pregunta ya no es solo cuándo, sino quién realiza la perforación, con qué material y cómo se cuida después. Esta guía reúne lo que dicen los pediatras sobre la edad, dónde perforar con garantías, qué metales elegir y qué señales vigilar durante la cicatrización.
Perforar la oreja de las recién nacidas en el hospital es una práctica habitual en España y no está prohibida, aunque cada centro fija su propio protocolo y muchos han dejado de ofrecerla. Cuando se realiza, debe hacerla personal sanitario, con material estéril de un solo uso y con el consentimiento de los progenitores.
El argumento tradicional es doble: la bebé no guardará recuerdo del momento y el lóbulo cicatriza rápido a esa edad. El contrapeso también es concreto. Una bebé se lleva las manos a las orejas, duerme de lado y no puede avisar de un dolor, de modo que todo el cuidado recae en los adultos durante seis semanas largas.
Para perforar la oreja no existe una edad mínima legal en España, y las recomendaciones clínicas no fijan una fecha sino una capacidad. La American Academy of Pediatrics aconseja aplazar la perforación hasta que la niña sea capaz de cuidar ella misma la zona perforada, algo que suele darse hacia los seis o siete años.
Cuando la familia decide perforar la oreja en los primeros meses, la pauta más repetida es esperar al menos a los dos meses, tras las primeras vacunas, y no perforar nunca a una bebé con fiebre. Espere a que la niña colabore en la cura es el criterio que mejor resume la posición pediátrica actual, porque la mayoría de las complicaciones vienen de una higiene irregular, no del acto en sí.
Dejar que sea la niña quien pida perforar la oreja resuelve a la vez la cuestión del consentimiento y la del cuidado diario. Participar en la elección de los pendientes aumenta de forma notable el cuidado con el que los trata.
Las cuatro vías para perforar la oreja son legales en España y se diferencian en el método y en el seguimiento posterior. Las farmacias y joyerías emplean casi siempre sistemas de cartucho estéril y son la opción más rápida y económica. Los estudios de piercing trabajan con aguja hueca y tienen la formación técnica más completa, aunque muchos rechazan por principio a las niñas muy pequeñas. Las consultas sanitarias añaden la ventaja de una revisión posterior.
En los cuatro casos conviene comprobar lo mismo: material estéril de un solo uso abierto delante de usted, guantes cambiados entre pasos, instrucciones de cuidado por escrito y una respuesta clara sobre el metal de los primeros pendientes. La esterilidad pesa más que el método, porque la higiene evita muchas más complicaciones que la técnica elegida.
Al perforar la oreja, la pistola empuja el pendiente con punta roma y desplaza el tejido, mientras que la aguja hueca retira un canal limpio. En el lóbulo se usan ambos métodos; en el cartílago la pistola se considera inadecuada. Para una niña pesa más la esterilidad real del material y la experiencia de quien perfora.
Tras perforar la oreja, el metal decide la tolerancia del lóbulo, y la referencia útil es la norma europea EN 1811, que fija el límite de liberación de níquel en objetos en contacto prolongado con la piel. Preguntar por esa conformidad aporta mucho más que la palabra hipoalergénico, que carece de definición reglamentaria. El titanio de grado implante es la opción más segura, con el acero quirúrgico bien documentado y el oro de 18 quilates como alternativas.
La forma importa igual: pequeño, plano, sin piedras salientes y con un vástago suficientemente largo para la ligera hinchazón de los primeros días. Los cierres planos no se enganchan en el pelo ni en la ropa, que es la causa más frecuente de tirones. Terminada la cicatrización se abre toda la variedad de nuestros modelos para orejas perforadas.
Después de perforar la oreja, el lóbulo cicatriza en seis a ocho semanas y los primeros pendientes no deben retirarse durante ese periodo. Limpie dos veces al día con suero fisiológico estéril, seque con suavidad y no gire el pendiente, porque girarlo reabre el canal que se está formando. Un líquido transparente que seca en costra fina forma parte de la cicatrización normal. No gire nunca el pendiente, un consejo transmitido durante años que en realidad reabre el canal en formación.
Tres signos exigen consulta: dolor que aumenta después del tercer día, secreción amarillenta o verdosa y enrojecimiento que se extiende más allá del lóbulo. La fiebre obliga a consultar el mismo día. Nuestras guías explican cómo limpiar un piercing de oreja durante la cicatrización y cómo actuar ante una oreja infectada. Cuando su hija crezca y pregunte por un helix, nuestra guía de tipos de piercing en la oreja compara los tiempos de curación.
No hay edad mínima legal para perforar la oreja en España, así que la decisión corresponde a los progenitores. Cuando se hace en los primeros meses, la pauta habitual es esperar al menos a los dos meses, después de las primeras vacunas. Las recomendaciones pediátricas aconsejan aplazarlo hasta que la niña pueda cuidar ella misma la zona.
Un lóbulo cicatriza en seis a ocho semanas, y durante todo ese tiempo los primeros pendientes deben permanecer puestos. Los primeros días son normales el enrojecimiento leve y un líquido transparente que seca en costra. Retirarlos antes expone al cierre rápido del orificio.
El titanio de grado implante es la opción más segura para una primera perforación, seguido del acero quirúrgico bien documentado y del oro de 18 quilates. Lo determinante es la conformidad con la norma EN 1811 sobre liberación de níquel, no la etiqueta hipoalergénico, que no está regulada.
Limpie con suero fisiológico dos veces al día, no retire el pendiente y observe la evolución durante cuarenta y ocho horas. Consulte si el dolor aumenta después del tercer día, si aparece secreción amarillenta o verdosa, si el enrojecimiento se extiende o si hay fiebre.
Mode Tendance, redacción de joyería y accesorios. Publicado el 21 de julio de 2026. Este artículo ofrece información general y no sustituye el consejo de un profesional sanitario.
Fuentes: American Academy of Pediatrics, recomendación de aplazar la perforación hasta que el niño pueda cuidar la zona; norma europea EN 1811 sobre liberación de níquel en objetos en contacto prolongado con la piel; Johns Hopkins Medicine, publicaciones sobre los riesgos de la perforación en lactantes.