Cuenta las piezas doradas de estas gafas y salen tres: el puente, los terminales que sujetan cada lente y las bisagras. No hay ninguna más.
Todo lo demás es lente al aire por delante y varilla marrón con veta de madera por los lados.
El metal dorado se reduce a esas tres piezas, y esa economía es lo que sostiene el modelo. El puente une las dos lentes por arriba y marca la única línea horizontal del frente. Los terminales muerden la esquina exterior de cada lente y nada más. Las bisagras quedan escondidas en cuanto te pones las gafas. En total, el metal ocupa una porción mínima de la montura, así que el dorado no compite con el marrón de las varillas. Una montura dorada de lado a lado haría lo contrario: el brillo dominaría el frente y obligaría al resto del conjunto a ceder protagonismo. Aquí el dorado funciona como remate, no como acabado general. Compara acabado por acabado en las monturas de esta sección.
| Frente | Sin aro: cada lente va taladrada en las esquinas y sujeta con tornillos pequeños |
|---|---|
| Varillas | Marrones con veta efecto madera, anchas en la bisagra y afinadas hacia la punta |
| Piezas metálicas | Puente, terminales y bisagras en color dorado |
| Canto de la lente | Borde superior tallado en facetas cortas |
El marrón cálido de las varillas pide camel, crudo o verde oliva antes que negro. Sobre una camisa blanca el remate dorado se ve sin estridencia, y las varillas anchas se apoyan bien cuando te las subes a la cabeza. Si quieres subir el color a la altura de la cara, mira un cuadrado estampado para el verano.
Ficha técnica